En julio de 2025, Ciudad Juárez, Chihuahua, volvió a acaparar titulares nacionales e internacionales por una escalada de violencia que, según autoridades locales, marcó un nuevo punto de inflexión en la lucha por el control del crimen organizado en la región. La jornada más violenta, denominada por las autoridades como el “Jueves Rojo”, dejó un saldo de 22 muertos en menos de 48 horas.
Todo comenzó con el hallazgo de un hombre atado de pies y manos, ejecutado a tiros. A partir de ese momento, los asesinatos se multiplicaron, reflejo de una guerra criminal que ha evolucionado en forma y fondo.
LAS METANFETAMINAS Y LA NUEVA BATALLA DEL NARCO
De acuerdo con una investigación de InSight Crime, el aumento de la violencia está estrechamente ligado a la pugna por el control del mercado local de metanfetaminas, que ha desplazado a otras drogas tradicionales como la heroína y la cocaína.
El antiguo brazo armado del Cártel de Juárez, conocido como La Línea, ha asumido el control en zonas clave de la ciudad y ha impuesto restricciones al comercio de metanfetaminas. ¿La razón?
Según fuentes consultadas, este tipo de droga:
- No está bajo su control directo,
- Genera más conflictos sociales,
- Atrae mayor presencia de autoridades,
- Y “destruye más rápido a la base de clientes”.
Este enfoque ha generado fricciones con otras organizaciones criminales, especialmente con el Cártel de Sinaloa y sus aliados locales, los Artistas Asesinos. Quienes sí promueven activamente la venta de metanfetaminas.
JUÁREZ, UNA CIUDAD DE GUERRAS Y RECONFIGURACIONES
Durante la primera década de los 2000, Ciudad Juárez fue epicentro del conflicto entre el Cártel de Juárez y el de Sinaloa, con más de 10,000 homicidios entre 2008 y 2011. Aunque la violencia disminuyó hacia 2013, el regreso de los homicidios en los últimos años ha evidenciado una nueva dinámica.
Ya no se trata de una lucha frontal entre dos grandes cárteles, sino de una fragmentación del poder. Con múltiples actores disputando no solo la droga, sino también el tráfico de migrantes, secuestros y extorsión.
EL NEGOCIO DE MIGRANTES: UNA NUEVA MINA DE ORO CRIMINAL
Juárez se ha convertido en un corredor clave para el tráfico de migrantes hacia Estados Unidos, una actividad que, según funcionarios locales, ha sido incluso más rentable que el narcotráfico.
El grupo Los Mexicles, antiguos aliados del Cártel de Sinaloa, controlaron esta economía ilícita a partir de 2020, bajo el liderazgo de Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, alias El Neto. Se estima que el tráfico de migrantes generó hasta 100 millones de dólares mensuales en la ciudad.
Niños y adolescentes eran utilizados como “polleros” para reducir riesgos legales. La violencia desatada por este grupo culminó en motines y fugas masivas en el penal local, incluyendo la del propio El Neto, quien fue abatido días después en enero de 2023.
LA EMPRESA: UN NUEVO JUGADOR EN ESCENA
Tras el debilitamiento de Los Mexicles, emergió un nuevo grupo: La Empresa, cuyo origen es todavía debatido. Para algunos, proviene del Barrio Azteca, para otros, es una escisión de La Línea.
Liderada por Gerardo Santana, alias “300”, La Empresa ha ganado terreno en el tráfico de migrantes y el narcomenudeo, aliándose estratégicamente con antiguos rivales y reconfigurando el mapa criminal de Juárez. También ha sido responsable de recientes olas de secuestros y enfrentamientos en la zona.
OJINAGA Y LA GUERRA QUE SE EXTIENDE
La violencia no se ha limitado a Juárez. En septiembre de 2024, seis personas fueron asesinadas en el llamado Triángulo de Ojinaga, abarcando los municipios de Ojinaga, Coyame y Manuel Benavides. Las investigaciones revelaron la presencia de sicarios provenientes de Durango, lo que apuntó a una guerra más amplia por nuevas rutas de contrabando.
Detrás de este nuevo conflicto están:
La Línea, ahora bajo el nombre de Nuevo Cártel de Juárez;
Y una facción del Cártel de Sinaloa denominada Los Cabrera, ligada al clan Cabrera Sarabia.
Ambos grupos se disputan la apertura de nuevas rutas para drogas y migrantes, mostrando cómo el crimen organizado no solo se adapta, sino que se expande de forma sistemática.
EL FUTURO DE UNA CIUDAD ATRAPADA
Juárez enfrenta hoy una violencia menos espectacular que en años pasados, pero más fragmentada, impredecible y ligada a múltiples economías criminales. El narcomenudeo, el tráfico de migrantes, la extorsión y el secuestro se entrelazan en una red que no solo desafía al Estado, sino que pone en jaque a toda una comunidad.
A medida que los actores criminales mutan y se reagrupan, y que nuevas sustancias y mercados emergen, el control del territorio urbano de Juárez es más disputado y volátil que nunca.










































