Un total de 62 jóvenes provenientes de distintas comunidades de la región Mixteca culminaron las actividades del Preseminario 2025, impulsado por el acólito Cristian Sánchez Valerines, quien además funge como promotor vocacional del Seminario Conciliar de San Rafael Arcángel, ubicado en esta ciudad de Huajuapan.
El acólito Cristian Sánchez Valerines hizo un llamado a la población en general para elevar oraciones por estos jóvenes, con el propósito de que vivan intensamente esta experiencia y opten por seguir las huellas del Maestro. Señaló que, pese a las complicaciones que existen, es importante pedir a Dios que los guíe para que dediquen su vida a continuar con la obra y gracia de Jesús.
“Es sorprendente cómo sigue habiendo jóvenes valientes que responden con generosidad. Quiero compartirles que concluyó el Preseminario 2025, en el que los jóvenes estuvieron durante una semana. Fue un tiempo lleno de emociones, sentimientos, dificultades, pero sobre todo de muchísima gloria y aprendizaje. Soy de la idea de que, entre más grande es la prueba, mejor sabe la victoria”, expresó.
Sánchez Valerines agradeció a todas las personas que cooperaron para la realización de este momento tan importante para el Seminario, tanto con apoyo económico, en especie o a través de su trabajo. También extendió su gratitud al equipo formador que acompañó a los jóvenes durante el encuentro. Ahora, señaló, solo queda esperar que la respuesta de estos 62 jóvenes sea afirmativa, para que continúen el legado de Jesús.
“Desde nuestros hogares, desde donde nos encontremos, continuemos elevando oraciones por estos jóvenes, para que puedan responder con generosidad al llamado de nuestro Señor. Ahora solo queda esperar su respuesta, tras haber acudido entusiasmados al llamado de Dios”, agregó.
Finalmente, comentó que el próximo año espera nuevamente una excelente convocatoria de jóvenes dispuestos a iniciar este proceso de discernimiento, con ilusión y muchas preguntas por responder. “Durante estos días, los jóvenes vivieron momentos de oración, formación, juegos, trabajo comunitario, eucaristía y silencio… todo pensado para que puedan preguntarse con honestidad: ‘Señor, ¿qué quieres de mí?’. El preseminario no es un compromiso definitivo, sino una oportunidad para detenerse, mirar hacia dentro y abrir el corazón al llamado de Dios”, concluyó el acólito.
Fernando Reyes / IGAVEC











































