La crisis por el consumo de opioides ha dejado de ser exclusiva del fentanilo. Una nueva clase de drogas sintéticas, conocidas como nitazenos o popularmente como “droga Frankenstein”, ha comenzado a cobrar fuerza en diversas regiones del mundo, particularmente en Europa y África occidental, generando preocupación entre autoridades sanitarias, expertos en salud pública y organismos de control de drogas.
Estos potentes opioides sintéticos pueden ser hasta 15 veces más fuertes que el fentanilo, una droga que ya de por sí ha provocado una crisis de sobredosis en países como Estados Unidos. De acuerdo con una investigación de The Wall Street Journal, los nitazenos han ocasionado cientos de muertes en Reino Unido y miles en países africanos como Sierra Leona y Liberia.
DETECCIÓN TARDÍA Y RIESGOS ELEVADOS
Uno de los grandes desafíos que presentan los nitazenos es su baja visibilidad en pruebas toxicológicas, lo cual dificulta la identificación de casos de sobredosis vinculados con esta sustancia. En Estados Unidos, por ejemplo, las pruebas forenses no suelen detectar estos compuestos, lo que subestima la magnitud real del problema.
Desde 2019, se han reportado más de 4,300 incautaciones de drogas mezcladas con fentanilo, muchas de las cuales también contenían nitazenos. Lo más preocupante es que esta droga no solo se consume de forma directa, sino que también se mezcla con heroína, analgésicos falsificados e incluso ansiolíticos, lo que incrementa el riesgo de intoxicación letal.
REINO UNIDO, EPICENTRO EUROPEO DE LA CRISIS
En Europa, el país más afectado es Reino Unido, donde las organizaciones dedicadas al tratamiento de adicciones ya han calificado la situación como una emergencia de salud pública. Vicki Markiewicz, directora ejecutiva de Change Grow Live, una de las instituciones líderes en tratamiento de drogas y alcohol en el país, fue contundente:
“Esta es probablemente la mayor crisis de salud pública para las personas que usan drogas en el Reino Unido desde la crisis del SIDA en la década de 1980”.
ÁFRICA OCCIDENTAL, EN EMERGENCIA NACIONAL
En el continente africano, los nitazenos también han cobrado un alto precio. En Liberia y Sierra Leona, se ha declarado la emergencia nacional tras registrarse miles de muertes vinculadas al consumo de esta droga. Las condiciones de vulnerabilidad social y la debilidad de los sistemas sanitarios agravan aún más el impacto de esta sustancia.
TRAFICANTES UTILIZAN FOTOS DE MUJERES PARA ENGAÑAR EN LA WEB
Una investigación de The Wall Street Journal reveló un hallazgo alarmante: en la plataforma paquistaní TradeKey, al menos 100 perfiles ofrecen nitazenos en distintas presentaciones, camufladas como “sustancias químicas de investigación”.
Muchos de estos perfiles utilizan fotos de mujeres jóvenes como anzuelo visual, pero se vinculan con direcciones de correo electrónico y ubicación en China o Hong Kong, de donde presuntamente proviene la droga.
La facilidad con la que se consigue esta sustancia a través de mercados en línea representa un nuevo obstáculo para frenar su proliferación. Los proveedores la presentan como si fuera parte del mundo científico o académico, cuando en realidad se trata de un opioide letal.
POLÍTICA Y JUSTICIA: LA RESPUESTA DE ESTADOS UNIDOS
Ante el agravamiento de la crisis de opioides, Estados Unidos también ha comenzado a tomar medidas más duras. El expresidente Donald Trump, en su regreso a la arena política, ha propuesto endurecer las penas por tráfico de fentanilo, con una pena mínima de 10 años de prisión. Aunque las medidas se enfocan en el fentanilo, los nitazenos podrían ser incluidos en futuras reformas legales debido a su peligrosidad.
¿QUÉ SON LOS NITAZENOS?
Los nitazenos son una clase de opioides sintéticos desarrollados inicialmente en la década de 1950 por laboratorios farmacéuticos como analgésicos experimentales. Sin embargo, nunca fueron aprobados para uso médico.
Hoy, han resurgido en el mercado negro con nombres comerciales o códigos de laboratorio como etonitazeno, isotonitazeno o protonitazeno, con potencias que pueden superar ampliamente la del fentanilo.
UN FUTURO INCIERTO
Con la proliferación de los nitazenos y su combinación con otras sustancias ilegales, el panorama del consumo de drogas enfrenta un nuevo y complejo escenario. El reto no solo es legal o sanitario, sino también tecnológico y diplomático, dada la participación de redes internacionales que comercializan estas sustancias bajo identidades falsas y plataformas opacas.
Mientras la ciencia intenta alcanzar a la velocidad del narcotráfico, las víctimas se multiplican silenciosamente en ambos hemisferios.











































