En pleno arranque de las fiestas de Guelaguetza 2025, cuando las autoridades han presumido un refuerzo en la seguridad y vigilancia, surgió una denuncia ciudadana que pone en tela de juicio la coherencia de los operativos desplegados por la Policía Estatal.
La mañana de este viernes, en la esquina de la avenida Lázaro Cárdenas y 18 de Septiembre, en Santa Lucía del Camino, elementos policiacos a bordo de motopatrullas detuvieron a un hombre por circular en motocicleta sin placas de circulación.
Hasta ahí, la acción parecía apegada a la ley. Sin embargo, ciudadanos denunciaron que las propias motos de los oficiales tampoco portaban placas, lo que ha generado un fuerte cuestionamiento en redes sociales y medios locales.
“NINGUNA MOTO DE LA AUTORIDAD LLEVA PLACAS”
La denuncia fue acompañada de una imagen tomada desde el lugar de los hechos, donde se observa a varios elementos rodeando al conductor infractor. Junto a la fotografía, se difundió el siguiente mensaje:
“Policía estatal detiene a motociclista por no llevar placas… ninguna moto de la autoridad lleva placas”, escribió un ciudadano indignado.
El reclamo ha encendido el debate sobre el uso discrecional de la ley y la incongruencia de los cuerpos de seguridad, especialmente en eventos de alta visibilidad como la Guelaguetza. Donde miles de visitantes nacionales e internacionales llegan a Oaxaca.
ACUSAN ABUSOS EN MUNICIPIOS CONURBADOS
No fue la única queja. Otra denuncia ciudadana expuso que algunos motopatrulleros están “haciendo su agosto” en plena Guelaguetza, especialmente en municipios conurbados, donde supuestamente estarían realizando revisiones arbitrarias y cobros indebidos. Hasta el momento, las autoridades no han respondido públicamente a las denuncias.
Mientras tanto, en los límites entre Santa Cruz Amilpas y Santa Lucía del Camino, se reportó un operativo conjunto de policías municipales y estatales, centrado en la inspección de motocicletas.
¿VIGILANCIA O ABUSO?
Aunque las autoridades estatales han asegurado que los operativos buscan garantizar la seguridad de ciudadanos y visitantes, la falta de autocrítica ante estos señalamientos podría minar la confianza de la población en sus cuerpos de seguridad.
Finalmente, el reclamo, más allá de lo anecdótico, exhibe una realidad persistente: el ejercicio de la ley se vuelve cuestionable cuando quienes la imponen la incumplen.









































