En medio de una estrategia gubernamental para contener los precios de los combustibles mediante un acuerdo con empresas gasolineras, la Secretaría de Hacienda ha decidido no aplicar estímulos fiscales a las gasolinas Magna, Premium y al diésel durante la semana del 12 al 18 de julio de 2025. Lo que podría representar un golpe directo al bolsillo de los consumidores y presionar aún más a la industria.
El anuncio fue publicado oficialmente el viernes 11 de julio en el Diario Oficial de la Federación (DOF. Donde se confirma que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) continuará cobrando su tarifa completa en cada litro de combustible.
Un castigo prolongado para los automovilistas
La gasolina Magna, conocida como la “gasolina verde”, no ha recibido apoyo fiscal desde mediados de abril, acumulando ya tres meses sin estímulo. Esto se traduce en que los consumidores seguirán pagando los 6.45 pesos completos por litro en concepto de IEPS.
El caso de la gasolina Premium es aún más crítico: no ha recibido ningún tipo de estímulo fiscal desde octubre de 2023. De esta forma, el pago del IEPS por cada litro de “gasolina roja” se mantiene en 5.45 pesos. Con ello, aumentando la presión sobre los sectores que requieren este tipo de combustible, especialmente en zonas urbanas con vehículos de gama alta o motores más exigentes.
Por su parte, el diésel —clave para el transporte de carga y actividades industriales— tampoco ha sido beneficiado con estímulos desde abril. Su carga fiscal se mantiene en 7.09 pesos por litro, una situación que podría tener repercusiones en los precios de bienes y servicios al incrementarse los costos logísticos.
Una política fiscal contradictoria
La decisión de Hacienda se presenta como contradictoria frente al acuerdo recientemente firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum con distribuidores y empresarios gasolineros, el cual establece un precio máximo de 24 pesos por litro para evitar incrementos bruscos, conocidos popularmente como “gasolinazos”.
En ese pacto también participa la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), que implementa el operativo “No cargues aquí”. El cual está destinado a exhibir a las estaciones de servicio que superen el precio límite y a las que obtienen ganancias excesivas. Sin embargo, esta estrategia parece quedarse corta si Hacienda no respalda con estímulos fiscales que alivien el costo real del combustible.
Impacto en las empresas y consumidores
La falta de estímulos genera un doble efecto: por un lado, aumenta la presión sobre las estaciones de servicio que deben absorber parte de los costos para respetar el precio ‘tope’; por el otro, empuja a algunas compañías transnacionales a dejar de importar gasolina, optando por adquirir el producto directamente de Pemex, que opera con márgenes y esquemas diferentes.
A nivel ciudadano, la ausencia de estímulos fiscales puede provocar un efecto dominó en los precios, sobre todo si se mantiene durante varias semanas más. Los consumidores podrían enfrentar un alza indirecta en productos de consumo básico y servicios que dependen del transporte.
¿Qué esperar hacia adelante?
Con los combustibles manteniéndose sin apoyo fiscal y un entorno internacional volátil en materia energética, el panorama para los conductores mexicanos luce poco alentador. Si bien el precio final por litro se mantiene artificialmente en 24 pesos, el costo real de mantener esa cifra está siendo absorbido en parte por distribuidores y consumidores, sin alivio por parte del Estado.
La situación plantea una disyuntiva para la política energética del nuevo gobierno: ¿cómo sostener precios controlados sin incentivar fiscalmente al mercado y sin afectar la rentabilidad de las empresas? Mientras tanto, los automovilistas siguen pagando la factura.










































