EN MEDIO de tanta inseguridad, el colmo es que policías municipales, se vayan a un paro, en protesta ante el intento de despido de elementos que no aprobaron el examen de confianza; aunque ya por la tarde, quedó suspendida esta protesta, el problema pone sobre la mesa ciertos rescoldos.
ES DEL DOMINIO público, que tenemos una policía vieja, enferma, obesa, (que no pasaron las pruebas antidoping, por ejemplo), y que no debería tener en sus manos, la seguridad ciudadana pues no garantizan, bajo esas condiciones, un buen desempeño en la concreción de la seguridad de los habitantes de esta ciudad.
ESTO SUENA más a pretexto, para tener a policías “alineados” –¿A quién? ¿Por eso quisieron hacerlo justo al término de la presente administración municipal, para que el tema no le reventara a Raymundo Chagoya? –, y no precisamente, a uniformados eficaces que brinden seguridad a los habitantes de este municipio.
NADIE dice que no deba haber cambios en la tropa, pero todo debe hacerse en orden, apegado a derecho (pero si hasta en sus nóminas y prestaciones les han fallado ¿a poco creen que cumplirá el gobierno municipal con raudas liquidaciones?) y, sobre todo, con el cuidado de no dejar más descobijada a la ciudadanía, con paros, que solo benefician a la delincuencia.
Y, SI COMO BIEN DICEN, como están los pies está la cabeza, es obvio que nuestra policía esté reprobada en materia de confianza… ¿Cómo no va a ser así? Si en este país ni el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (federal), OMAR GARCÍA HARFUCH, ha aprobado sus exámenes de confianza.
¿POR QUÉ HASTA AHORA?
AQUÍ, una pregunta interesante, es que si los 170 elementos policíacos que pretendían (pretenden, mejor dicho) retirar de la corporación policíaca, se debe a que no aprobaron sus exámenes de control y confianza en 2016 (como nos lo recuerda @jaimeguerrero08 en la red X) ¿Por qué no les dieron de baja antes?
QUEDA claro, que las distintas administraciones municipales no lo hicieron; por no quedarse sin policías (porque un cambio de esta naturaleza, requiere mucho orden y planeación); por el dinero para las liquidaciones, pero hay otra razón.
SEGÚN comentan en la tropa, el no despedir a policías de manera ordenada y paulatina, a lo largo de tantos años, benefició a algunos jefes policíacos en las distintas administraciones, que, a través de extorsionar a sus elementos reprobados en confianza, les permitían continuar a cambio de una “mochada” para los jefes. ¿Se imaginan, todo lo que tenía qué hacer un policía para sacar ese dinero extra? La corrupción, se fomentó de arriba hacia abajo ¿Cuándo se iba a lograr la seguridad de esta manera? De la capacitación, del equipamiento, de una policía físicamente apta, de eso, mejor ni hablar. Mientras las cosas arriba estén podridas, abajo no esperemos frutos sanos.
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