Isabel y Javier forman parte de una familia que está acosada por la pobreza, falta de servicios y la marginación, a pesar de encontrarse a escasos minutos del centro de la ciudad.
En este hogar no hubo cena de Navidad ni habrá celebración de Año Nuevo porque el dinero no alcanza para esos lujos y los integrantes de esta familia apagaron anoche la luz para dormir y, soñar; lo mismo harán la semana próxima, en Noche Vieja.
En una de las curvas de alguna calle de la colonia Moctezuma, perteneciente a la agencia municipal de San Martín Mexicapan, en Oaxaca de Juárez, hay una casa rodeada de nopales y cuyo acceso es apenas una puerta de lámina; esa es la cerca y protección de la vivienda.
Para acceder se hace mediantes escalones que hay que descender para entrar al patio de casa de la familia; son 7 las personas que conforman el núcleo familiar, entre ellas, una menor de edad que viene y va por el espacio de la vivienda, de un lado a otro.
Los efectos del frente frío 19 pegaban crudos sobre en esta casa el viernes por la tarde; los cuartos están “edificados” con lámina y, las puertas, sostenidas con madera.
“Es muy difícil vivir en esta situación, donde carecemos de transporte, tampoco hay seguridad para nuestras hijas que salen a realizar los mandados y mucho menos están abiertas las oportunidades de empleo, las posibilidades son limitadas “, expresó Isabel Pérez Alonso.
La ama de casa recordó que hasta esta colonia no llega el transporte urbano y, ante la necesidad de salir, deben usar el servicio de mototaxi cuyo costo es elevado; ante la falta de recursos, en ocasiones, prefieren caminar.
No hubo Navidad, no habrá cena de Año Nuevo

“Lo que hicimos fue apagar la luz para meternos a dormir porque no cocinamos cena de Navidad; lo mismo haremos, nada, en Año Nuevo. No alcanza el dinero para comprar carne, pollo o pescado; si mucho, mañana comeremos huevitos con frijoles “, expresó Isabel Pérez, en medio de visibles carencias .
La familia no está acostumbrada a celebrar estas fechas y tampoco habrá regalos de Santa Claus; la vivienda está fuera o muy lejos del recorrido de los Reyes Magos, nada habrá para la pequeña niña de la casa que desearía tener una muñeca, una bicicleta o algún juguete con tecnología.
Las tres hijas y el hijo de la familia pasan los fines de año como cualquier otra fecha; ya se acostumbraron, y es que la falta de dinero los limita.
El señor Javier se dedica a realizar trabajos en casas, donde lo contratan para varios servicios, sin embargo, también padece una enfermedad que le obliga a comprar de manera permanente sus medicamentos e Isabel, se queda la mayor parte del día encargada de su nieta.
Las hijas, de 17 y 18 años, pensaban estudiar en línea, pero hasta este lugar tampoco hay conectividad de Internet, aunado a que la señal de la telefonía celular es deficiente.
Por la tarde noche del viernes, el frío seguía azotando esta zona y arreciaba conforme avanzaba la noche.

“Tenemos que soportar los cambios de temperatura; cuando hay viento fuerte arranca el techo de lámina, cuando hace frío se siente fuerte porque estamos en la parte alta y en tiempo de calor, el sol tampoco se soporta”, expresó Isabel.
Sin embargo, ante la falta de otro lugar dónde vivir y porque en este espacio ha estado toda su vida, se rehúsa a abandonar la zona y lo que pide es el respaldo de las autoridades para contar con mejores condiciones y los servicios básicos necesarios.
Al relatar su historia, los jefes de la familia resaltan que líderes sociales van y vienen, así como presidentes de colonias y autoridades municipales, estatales y federales y son las mismas las condiciones de pobreza en que vive esta familia, .
Reflexionó en que la gente es utilizada con fines políticos para obtener votos y después los políticos o “líderes” se olvidan de quienes los apoyaron.







































