La Navidad ha sido, a lo largo de la historia, una fecha de estar en familia; de regalos; de convivencia. Se celebra el Nacimiento de Cristo y en todas partes del mundo y sin excepción, México, es una fecha emblemática para todos. Desde el inicio del mes de diciembre los hogares se adornan con luces multicolores, árboles con cientos de focos, Santa Claus, los nacimientos con el tradicional pesebre de Belén y los Reyes Magos. Mito y tradición van de la mano. Difícil cambiar el estado de cosas cuando a lo largo de nuestras vidas la historia se repite cada año. Antiguamente, todo el este mes era de fiestas y jolgorio en Oaxaca. Primero la Virgen de Juquila, luego la de Guadalupe y después la Patrona de Oaxaca, la Virgen de La Soledad. Por la noche de este día, aquellos que no tenían recursos para hacer la cena en sus casas, asistían a las Calendas de Navidad, acompañar a los carros alegóricos representando el nacimiento de Jesús, con faroles artesanales, para llegar a las iglesias participantes, en donde recibían de cenar, dulces regionales, colaciones, etc.
Pero este año, como lo hemos venido repitiendo en editoriales anteriores, no será como antes. Esta vez, las autoridades han llamado a la conciencia ciudadana a no salir de casa, a mantenerse en la misma y en familia, para festejar Navidad y Año Nuevo. Han insistido en que se deje para otra ocasión la compra de regalos, no abarrotar las tiendas de autoservicio, no participar en fiestas de multitudes, no acudir a bodas, bautizos y XV años. Los contagios y decesos por Covid-19 han rebasado cualquier expectativa. Han muerto más de dos mil oaxaqueños y más de 118 mil mexicanos. No es una cifra menor. Los hospitales están a punto de colapsar y el personal médico que, con particular heroísmo han combatido este terrible mal, ya no pueden. La Navidad pues, será austera, dolorosa, tal vez con una gran soledad, pero llena de esperanza y fe de que esto pase pronto.
Para nuestros lectores, clientes, colaboradores y aquellos que guardan simpatía con la prensa escrita, sus amigos de EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, hacemos votos porque en todos los hogares oaxaqueños haya felicidad, paz y esperanza. Estamos convencidos de que después de la oscuridad aparecerá la luz renovadora de la fe. Muchos se fueron este año, dejando en sus familias un resabio de tristeza y dolor. Pero también estamos convencidos de que ya no queremos más muertos, no más ausencias en la familia.
Comercio ambulante desatado
El comercio en la vía pública y su presencia en las fiestas decembrinas en la capital oaxaqueña, hace evidente que continúa como un serio problema tanto para el gobierno estatal como el municipal. Mientras los llamados a quedarse en casa y no salir eran persistentes en las autoridades sanitarias, a fin de evitar la propagación de la pandemia de Covid-19, el Andador Macedonio Alcalá, también llamado Turístico, sigue atiborrado de puestos y vendedores, apostados en medio de la calle y sin cumplir con los protocolos sanitarios. Desde el Zócalo capitalino hasta el ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, se pueden contabilizar centenas de vendedores en la vía pública. En el Centro Histórico de la capital ni se diga. Han invadido cualquier espacio con absoluta impunidad, porque nadie les ha puesto un alto y obligarlos a abandonar los espacios públicos que, de manera ilegal, ocupan en dicha zona urbana.
Del tema de los triquis que cuentan presuntamente con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), ya hemos hablado. No son más de diez, cuyos líderes son tres, los que desde hace 10 años se apropiaron de manera ilegal de los pasillos del Palacio de Gobierno, dando hoy en día, una imagen deplorable de todo el entorno histórico de nuestra capital, pues apostados en dicho espacio en el corazón de la ciudad, representan una especie de parodia de todo lo bello que mostramos al turismo nacional y extranjero. Insistimos: se desconoce cuáles son las justificaciones o razones del gobierno de Alejandro Murat, para no disponer de un equipo jurídico que acuda a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, para echar abajo las sobadas medidas cautelares.
De lo que sí nos hemos podido percatar, es que hay un miedo cerval para tratar el tema del comercio en la vía pública; que no hay voluntad política para enfrentar el problema, el cual sigue creciendo cada día más, pues no es un secreto que aparecen cada vez más organizaciones que piden prebendas y dádivas del gobierno. Uno de las peticiones más comunes son las concesiones de transporte y otras, que les permitan invadir calles y avenidas, particularmente en el Centro Histórico de la capital. Así, han logrado su carta de naturalización grupos de presión como “Sol Rojo”, UACOL y otros membretes, cuyos dirigentes se dan el lujo de desafiar a las autoridades y desestimar las medidas sanitarias, como lo hemos visto en la temporada decembrina.
































