Derivado de la emergencia sanitaria, la pobreza y la falta de empleo, miles de ciudadanos se han visto obligados a salir a las calles para buscar el sustento diario de sus familias.
En los principales cruceros de la Zona Metropolitana de Oaxaca (ZMO), se pueden encontrar desde músicos, ferieros, vendedores de agua, bolis y productos de la temporada, al igual que comerciantes y taqueros que se quedaron sin empleos.
Los primeros en solicitar apoyos en los cruceros, fueron los integrantes de la Unión de Ferieros de Oaxaca, quienes se quedaron sin empleo debido a la cancelación de festividades y ferias para evitar la aglomeración de personas y disminuir los contagios de Covid-19 entre la población.
“Nos fue muy mal porque las ferias se cancelaron desde el mes de marzo, desesperados nos fuimos a la calle para pedir el apoyo de la gente porque el gobierno nos abandonó, no nos querían dar ni una despensa, por eso decidimos buscarle por nuestra parte”, explicó Juan de Jesús, quien ahora sobrevive con lo poco que obtiene una feria provisional instalada al sur de la ciudad capital.
Lo mismo ocurrió con los músicos, los eventos masivos fueron cancelados por la pandemia y ahora con tocadas en la vía pública, le apuestan a la buena voluntad de la ciudadanía para obtener un poco de ingresos.
David Hernández, de la Alegre Banda Sonrisa de Ocotlán, es uno de los músicos que recorre los cruceros de la Zona Metropolitana, aunque asegura que no obtienen grandes ganancias, “sacamos para llevarles de comer a nuestras familias”.
“No hemos podido trabajar desde hace nueve meses, los jaripeos y las fiestas están prohibidas, lo único que nos queda es salir a la calle y de repente sale una que otra tocada privada”.
Con instrumentos musicales como el trombón, trompetas, clarinete, la tambora y la tuba, los músicos llaman la atención de los automovilistas, en el que uno que otro solicita su canción favorita para después aportar su cooperación voluntaria.
“Aquí nos ha pasado de todo, hay gente que viene de buena voluntad y nos apoyan con algo de dinero, pero también se han acercado otros que se dicen ser funcionarios y nos amenazan con denunciarnos con los inspectores”, expuso Alfonso Hernández, también integrante de la banda.
En otros cruceros se pueden encontrar personas vendiendo agua, bolis y productos de la temporada, muchos de ellos que quedaron en el desempleo a causa del cierre de comercios o despidos en las empresas privadas.
A la fecha el Sistema DIF Municipal, cuenta con un censo de las personas que se dedican a mendigar o al comercio en los cruceros, pero estiman que durante la emergencia sanitaria aumentó de manera considerable.
Por su parte, la investigadora Nancy Sofía Guadalupe Rivera Torres, expone que el problema de la mendicidad deriva principalmente por la pobreza extrema con la que vive gran parte de la población.
Sin embargo, advierte que desgraciadamente muchas de las personas que se dedican a pedir limosnas en las calles toman esto ya como una forma de subsistencia, incluso llegan a acostumbrarse, en ellos se encuentran todos los sectores desde niños, jóvenes, ancianos, personas con discapacidades, indígenas, vagabundos y personas adultas.
Los más vulnerables al trabajo forzoso en la vía pública son los infantes, quienes son obligados por sus padres o por personas que se dedican a la trata, a laborar por largos tiempos en las calles y cruceros de la Zona Metropolitana de Oaxaca.








































