Nos escribe Israel Santiago López, quien nos pregunta de nuestra fobia hacia la cuarta transformación, a su líder y pastor Andrés Manuel López Obrador, nosotros solo nos limitamos a contestar que “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”, sin duda muchos mexicanos pensaron y piensan, que por fin había llegado a México el Mesías, el Redentor, que pensaban iba sacarlos del hambre, la miseria y acabar con la corrupción que nos agobiaba y sigue agobiando, pero a dos años de distancia nadie sabe que es la cuarta transformación, pues no hemos visto nada concreto al respecto pues seguimos viviendo en la miseria y lo que es peor, en la ignorancia que ciega al resto de los mexicanos, que no se han dado cuenta que se equivocaron.
El gobierno del presidente López Obrador no ha podido demostrar eficacia en su trabajo cotidiano y claro, efectivamente la pandemia “ le cayó como anillo al dedo” para justificar su ineptitud y fracaso de su gobierno, ahora todo es culpa del COVID-19 y tiene el pretexto para justificarse, lo cierto es que las ocurrencias, su sed de venganza, lo ciega y le impide gobernar, pues no ha podido consolidar un gabinete a las circunstancias, a las exigencias populares, ahora nos gobiernan choferes, ayudantes, compadres, guaruras e ineptos, que muertos de hambre llegan a saciarse, alimentando la corrupción tan perseguida pero que sigue impune, muy a pesar de descubrirse y saltar a la vista, pues como los perros, acostumbran a esconder su suciedad y nadie habla de ella ,ya se le olvidó lo del el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, “lo robado al pueblo”, los fraudes en el IMSS y el ISSSTE, el caso Pío, etc., de los cuales ya no se habla, sólo de su sed de venganza en contra de sus enemigos, de los viejos y los nuevos, que se acrecientan cada mañanera, en su cólera sólo ve conservadores y enemigos por doquier, no hay un solo proyecto que se haya aterrizado, sólo promesas y sueños guajiros, a la par de sus cotidianas ocurrencias que le impiden gobernar.
































