Dicen que las personas obedecen y desobedecen, se alinean o no, después de haber calculado todas sus posibles ventajas y desventajas, conveniencias e inconveniencias que podrían tener sus acciones u omisiones. Pues hoy la intimidación, las amenazas surgen en el seno del gabinete oficial, exigiendo y pidiendo lealtad a ciegas hacia el joven Gobernador Alejandro Murat, cuando la lealtad no es uno de sus atributos y nos referimos a Jorge Franco Vargas, conocido en el bajo mundo de la política como el “Chucky” o sea el muñeco diabólico, que su resurrección tiene aterrorizados a la burbuja gubernamental, ya que no sólo basta su lealtad a ciegas si no que hace falta los siniestros artificios de este personaje demoníaco que hoy regresa por sus propios fueros, ejerciendo el poder, confrontando e influyendo en la política de estado y que ha opacado a los más leales y desleales que hoy comen alpiste en su propia mano, permitiéndole crear alianzas que responden a sus propios intereses.
Lo cierto es, que la inesperada aparición del Chucky en el panorama político-electoral de Oaxaca, no ha sido entendida y comprendida por propios y extraños, en donde han sido llamados todos los actores políticos de todos los sabores y colores y geografías políticas, que han sido reclutados en las filas muratistas, para la contienda electoral, ante un panorama político que luce incierto ante un partido profundamente dividido y desmoralizado sin referirnos sólo al Partido Revolucionario Institucional (PRI) sino también al Movimiento de Regeneración Nacional ( MORENA) que no ha podido disciplinar a sus tribus y que al igual que al Partido de la Revolución Democrática (PRD) acabaron por socavar y opacarlo, ¿será este el destino de MORENA o el resurgimiento de algún otro partido? ahora que existen más marionetas de una “democracia simulada”. En donde sin duda el Chucky formará parte importante.
































