Esta semana el Senado de la República aprobó la Ley Federal para la Regulación del Cannabis, con la cual se abre la puerta al consumo lúdico -o adulto como es categorizado por la Ley- de la marihuana. De inmediato, muchas personas, medios de comunicación e incluso servidores públicos -como la diputada federal cuatroteísta por Cholula, Puebla, Nay Salvatori- festejaron que la marihuana ya fuera legal.
Si bien es cierto ese es el camino y es previsible que la Cámara de Diputados federal como órgano revisor también la aprobará, lo cierto es que todavía falta gran parte del proceso legislativo para que la Ley y las reformas al Código Penal Federal y la Ley General de Salud entren en vigor, por lo que no es cierto que desde este momento todas las personas mayores de 18 años puedan portar hasta 28 gramos de cannabis.
Cuidado. Eso sucederá, si se cumplen los tiempos legales, hasta diciembre. De momento, el llamado “régimen prohibicionista” continúa en vigor, por lo que el consumo del cannabis y sus derivados sigue sancionado por la ley y la cantidad máxima que una persona puede portar son 5 gramos.
Dejando de lado el tema de la regulación del cannabis del cual no soy experto y por lo tanto no me atrevo a opinar, esta me parece una buena oportunidad para explicar el proceso legislativo y ayudar a entender cuándo una ley o reforma entra en vigor.
Nuestro sistema parlamentario es bicameral pues está compuesto por dos cámaras, la de diputados y la de senadores. A su vez, ambas cámaras son parte del proceso de creación y/o modificación de leyes, de tal forma que una es la cámara revisora y otra la cámara de origen, caracterización que varía conforme al caso concreto pues las iniciativas se pueden presentar indistintamente en cualquiera de ellas.
Una vez recibida en alguna de las cámaras, la iniciativa es turnada a comisiones, las cuales deberán dictaminar el proyecto para después ser aprobado en la misma comisión y finalmente ser turnada al pleno de la cámara. En el caso de que la cámara de origen apruebe el proyecto, este es enviado a la cámara revisora a forma de minuta, la cual es turnada a las comisiones respectivas y el mismo proceso del órgano de origen se repite. Una vez que los plenos de ambas cámaras aprueban la iniciativa, esta es remitida al Ejecutivo Federal para que la promulgue o en su caso la vete.
En el supuesto de que se trate de una reforma constitucional, además de la aprobación de las dos cámaras del Congreso de la Unión, también es necesario que cuando menos la mitad más uno de los congresos locales, es decir 17, la aprueben.
También es importante mencionar que algunas decisiones legislativas requieren de una mayoría calificada, la cual es de dos terceras partes de los legisladores presentes el día de la sesión, mientras que otros asuntos requieren solamente mayoría simple, es decir, la mitad de los presentes más uno. Finalmente, el quórum para instalar una sesión es la mitad más uno del total de los legisladores que conforman la cámara.
Volviendo al tema de fondo, me parece importante resaltar dos cuestiones.
La nueva Ley y las reformas al Código Penal Federal y la Ley General de Salud recibieron el apoyo de 7 de los 8 grupos parlamentarios, con excepción del PAN, aunque algunos de sus legisladores votaron a favor del dictamen, mientras que dos senadoras de Morena votaron en contra. Esto habla bien del parlamento y de que, cuando es un tema de trascendencia nacional, se pueden concretar acuerdos.
En temas como este me parece sumamente importante la coordinación entre las distintas fuerzas políticas pues el fin último es México.
Por otro lado, es importante tener en cuenta, antes de que algún partido, en especial el bloque mayoritario, se adjudique la regulación del cannabis, que la expedición de esta Ley fue ordenada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación -la cual en reiteradas ocasiones ha sentado precedentes respecto del consumo lúdico de la marihuana con base en el derecho al libre desarrollo de la personalidad- por lo que, si bien es cierto el acuerdo de todos los grupos parlamentarios es plausible, sin el mandato de la Corte lo más probable es que este tema, por demás escabroso, seguiría sin encontrar cause legislativo.
Estimo que para diciembre la llamada “legalización de la marihuana” se concretará, sin embargo, en los siguientes días y hasta antes de que se promulguen la Ley y las reformas, es importante analizar el tema pues a decir de expertos el dictamen, aunque es un avance, puede ser también una simulación. Y como todo, es perfectible.
Al tiempo.
*Licenciado en Derecho por la IBERO CDMX.
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