Hoy todos quieren dirigir, imponer, decidir, sobre las piezas que se jugarán en la batalla electoral que se avecina, las discrepancias van en aumento, las confrontaciones, la rivalidad, los recelos y las grandes ansias de ser los elegidos para conseguir el poder absoluto, un verdadero conflicto de intereses contrapuestos, pues cada uno lleva agua a su molino, Aprovechando cualquier oportunidad o situación para obtener ventajas e incluso tergiversar la realidad lo más necesario con el único objetivo de neutralizar, dañar o eliminar a su oponente.
Hoy estamos ante un escenario en el que los amigos se convierten en enemigos, recurriendo a golpes bajos “quítate tú para ponerme yo”, alejados de todo parámetro de confianza y lealtad, sembrando la discordia, la disensión, Planificando actuaciones sigilosas y turbias para atraer aliados, utilizándolos para que se ataquen desgastándose unos contra otros para su propio beneficio y quitarlos del camino.
Son muchos los personajes y actores de este show político, sin ideología, sin vocación, donde aflora su perversidad y su cinismo y existen otros con mente muy limitada convirtiéndolos en meros objetos, mentes fácilmente manipulables pues se creen todo lo que les dicen. Se creen y se hacen pasar por redentores de la libertad, la justicia, la igualdad y la democracia, nos gobiernan y quizá nos gobernarán Pues se justifica aquel adagio que reza “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”, así que de qué se quejan…

































