El presidente López Obrador ha repetido una y otra vez, desde antes de llegar al poder, que nunca utilizarían la fuerza pública para reprimir al pueblo.
Quizá para él la represión implica necesariamente sangre, heridos y muertos de por medio. Sin embargo, hay otras formas de reprimir y la 4T ha demostrado, particularmente en los últimos meses, tener una predilecta: el encapsulamiento policial, el cual consiste en “encerrar” a los manifestantes en un área delimitada durante tiempo indeterminado, negándoles el acceso y la salida del acordonamiento.
De acuerdo con Amnistía Internacional, esta técnica también conocida como contención o kettling, es ilegítima y debe usarse como último recurso para mantener el orden público pues pone en riesgo la integridad de las personas y vulnera su derecho a la libertad de reunión y expresión, así como su libertad ambulatoria.
No obstante, durante la marcha feminista del 28 de septiembre policías de la Ciudad de México, incluyendo elementos del supuestamente extinto cuerpo de granaderos, encapsularon a un grupo de mujeres por varias horas -cuando menos cuatro- para impedir su avance hacia el zócalo capitalino. El Secretario de Gobierno de la morenista Claudia Sheinbaum justificó el actuar del cuerpo policiaco con que, supuestamente, buscaban proteger a las mujeres. Además, argumentó que no se les había encapsulado, sino que se había llevado a cabo un “envallamiento”.
Esta situación se repitió en la semana que hoy termina.
En el marco de las protestas en el Senado por la eliminación de 109 fideicomisos, durante la noche del 19 y la madrugada del 20 de octubre, policías capitalinos -incluyendo nuevamente a granaderos- llegaron a la Cámara de Senadores para “controlar” las protestas, a pesar de que estas se habían desarrollado de manera pacífica y solamente en las inmediaciones del edificio sede de la cámara alta.
Entre los manifestantes se encontraban científicos, activistas de derechos humanos y familias víctimas del delito que exigían a las y los senadores no eliminar los fondos de apoyo a estos sectores. Lo anterior, fue la excusa perfecta para que, ya caída la noche -aproximadamente a las 11:30pm-, sin tanta atención de los medios de comunicación, la 4T hiciera uso de la fuerza pública para encapsular y amedrentar a los manifestantes, entre los que se encontraban niñas y niños.
Lo aquí descrito, reitero, implica claras violaciones a las libertades fundamentales de expresión y manifestación y es, a todas luces, una modalidad de la represión.
Resulta paradójico que quienes construyeron su movimiento a base de marchas, plantones y un sinfín de manifestaciones que en su mayoría coartaban los derechos de terceros, una vez que están en el gobierno repriman a su manera las protestas de aquellos que no coinciden con el actuar del régimen obradorista.
Que no nos mientan, la represión no ha desaparecido, solamente cambió de forma: ahora reprimen a quienes representan un obstáculo para los intereses de la 4T con el encapsulamiento policial.
*Licenciado en Derecho por la IBERO CDMX.
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