Si Winston Churchill, polifacético hombre de los años 40, político, estadista, historiador y escritor, premio Nobel de literatura y, sobre todo, el líder máximo de la Segunda Guerra Mundial, así como, político controvertido de su tiempo; sufrió los grandes embates de la prensa liberal en la cual militó durante un buen tiempo, siempre sostenía que la crítica era para hombres inteligentes y sabios, que podían soportar los embates periodísticos para enmendar y fijar rumbos, sentenciando que en las dictaduras, la prensa libre languidecía y sobrevivía estoicamente a los bombardeos materiales e intelectuales de aquellos enemigos de la libertad de expresión, a quienes condenó acremente, demostrando en todo momento su respeto a la prensa libre en busca de la verdad y condenando a los dictadores, enemigos de todas las libertades. En la actualidad, la prensa libre hoy, como ayer, sufre los embates de los dictadores, tiranos, líderes autoritarios de gobiernos opresivos, que la mayoría de las veces rayan en la ignorancia y se convierten automáticamente en enemigos del derecho a la libertad de expresión, y más aún, cuando existe un mal líder, habrá siempre una prensa libre crítica, perseguida sí, pero libre al fin.
Los ataques al derecho a la libertad de expresión, a la prensa libre, sufre hoy virulentos embates de los cavernícolas en turno, criminalizando a quien osa discrepar o señalar sus errores, y es el caso, no solo del presidente de la República, quien sostiene que el que no piensa como él, es su enemigo a vencer y merece paredón, al grado de criminalizar la verdad. Como sucede con un troglodita y, por desgracia, diputado de la CDMX, Eleazar Rubio Aldarán, emanado obviamente de Morena, en donde se aglutina la “oclocracia moderna” (el gobierno de los peores), quien ha pedido cárcel a los periodistas críticos, condenándolos a ser cronistas de sociales y vanidades. La guerra apenas empieza.


































