Nadie puede negar que Andrés Manuel López Obrador, es un político de viejo cuño, de los que ya casi no existen, y que fue forjado al fragor de la batalla desde sus inicios priistas en su natal Tabasco. Es hábil, calculador, metódico y astuto; más no inteligente, que a través de los años ha podido obtener la paciencia felina que hoy acusa, es un hábil estratega que sorprende a sus adversarios, que no tienen capacitación alguna en las huestes del quehacer político, pues los dinosaurios de su edad, se encuentran segregados o marginados de la real Politik. Reduciendo el campo de batalla a la sumisión y a la falta de estrategia de la oposición, y hoy lo contemplamos en las maniobras a las que recurre antes de iniciar la gran batalla electoral, y en donde sin duda alguna,MORENA saldrá nuevamente victorioso en las urnas. Pues cuentan con un general de división muy experimentado en las artes bélicas electorales, sin oposición alguna, sin competidores a la vista ni resistencia, la cual previamente ha sido aborregada y reducida.
Hoy López Obrador se perfila ya, como el próximo vencedor del sistema bélico electoral, ha neutralizado a sus rivales antes de entrar en acción, lo vemos con el caso Lozoya, los video escándalos y el “amachinamiento” de los ex-presidentes de México, quienes tiemblan con sólo escuchar su nombre, pues con antelación se ha apoderado, a través de un gobierno “a modo“, de los cuarteles de la oposición que hoy lucen seriamente dañados. Nadie puede negar que AMLO es un estratega, mañoso, manipulador y muy diestro en los avatares políticos, ante un enemigo que ya luce derrotado y vencido, aún sin entrar en la batalla. Andrés Manuel no escucha a nadie, no necesita asesores pues él solito, es el estratega.


































