La ciudadanía oaxaqueña y no sólo la que vive en la capital del estado sino en toda la entidad ha padecido, junto con las restricciones sanitarias, una galopante inseguridad. Los crímenes durante la contingencia se cuentan por decenas, sobre todo de mujeres. En El Mejor diario de Oaxaca le dimos cobertura oportuna al deleznable crimen de una adolescente y su pequeño hijo hace un par de semanas, que tuvo como resultado que el presunto autor material ya esté vinculado a proceso. El viernes de la semana pasada se dieron a conocer al menos cinco homicidios. Llamó la atención el homicidio de dos sujetos, ahorcados y colgados de un árbol frente al puente de Cuajinicuil, en la carretera a Santa Cruz Huatulco, los cuales tenían un letrero con la leyenda de “violadores”. Un día antes, el cadáver de la propietaria de un bar en San Jacinto Amilpas, fue encontrada semi-calcinado y con huellas de tortura, en un terreno baldío de dicha población.
Durante las dos últimas semanas, Ejutla de Crespo se ha convertido en un sitio de crímenes. Además del ya conocido caso de la joven asesinada en el cerro de “El Mexicano”, en jurisdicción de San Miguel, han ocurrido al menos dos o tres homicidios más. Pero se han dado otros hechos delictivos que en realidad dejan entrever la inseguridad que se vive en la entidad, como es el caso de dos cadáveres, con huellas de tortura y ejecución, en el tramo carretero La Ventosa-Matías Romero, el pasado viernes, justamente en el paraje denominado “La Mata”. No son fortuitos pues los señalamientos que a menudo hacemos, para que la dependencia responsable, la Secretaría de Seguridad Pública, adicionalmente a las labores de vigilancia en filtros y otros, no deje de cumplir con sus tareas que por ley le corresponden.
Si bien es cierto que este panorama desolador no es exclusivo de Oaxaca, dado que, en entidades como Guanajuato, el Estado de México, Sinaloa, Sonora y otras se han dado matanzas en realidad espeluznantes, ello no implica que en nuestra entidad no se tomen las medidas necesarias para garantizar la protección ciudadana. Siempre habremos de recordar que la pandemia de Covid-19 es una realidad cruda y dolorosa, pero ello no implica que las labores policiales sean soslayadas. Es urgente poner en marcha protocolos para inhibir la comisión de delitos tan graves como homicidios y feminicidios, que han proliferado en los últimos tiempos.
Sector vulnerable
No es la primera vez que abordamos aquí la problemática del sector sanitario, que ha sido uno de los más vulnerables en esta crisis que hemos vivido en los últimos meses. Hasta el fin de semana pasado, los números eran muy preocupantes: más de 1 mil 600 médicos, enfermeras, camilleros, personal administrativo y otros habían dado positivo a Covid-19. Solamente en el Hospital “Macedonio Benítez Fuentes” de Juchitán de Zaragoza, había más de cien personas que estaban aisladas por los contagios. La pregunta aquí es: ¿cuáles son las razones para que quienes están en la primera línea en contra de la pandemia sea el sector más descuidado por las autoridades, dejándolos a su suerte? Desde luego que no es algo privativo de Oaxaca. El fenómeno se repite en varias partes del país.
Desde el inicio de la contingencia, trabajadores del sector salud se han movilizado para hacerse escuchar por las autoridades. Hay información respecto a quienes han tenido que comprar sus equipos de protección con sus propios medios. Caretas, cubre-bocas, gel anti-bacterial y otros, pues saben que luchan con un enemigo poderoso que no discrimina edad, sexo, condición económica, etc. Y lo han hecho por la convicción hipocrática de salvaguardar la vida de los demás, con responsabilidad y vocación de servicio. Ello ha hecho que, a nivel mundial, médicos, enfermeras y demás personal de salud hayan sido objeto de reconocimientos y homenajes. Sólo las mentes obtusas y cerradas no reconocen la labor heroica de aquellos (as) que, insistimos, han estado en primera línea en contra de este mal, que ha diezmado a la especie humana, dejando un lastre de dolor, de abandono y tragedia.
Sus protestas pues, por tener los elementos necesarios para cumplir con su trabajo no son ociosas ni, mucho menos necias. Es necesario que las autoridades atiendan sus demandas, que les suministren los equipos e insumos necesarios para poder desempeñar su trabajo con eficiencia. Se trata de salvar vidas, de luchar contra la muerte. El Covid-19 ha dejado hasta el momento en la entidad, más de 700 muertos y más de 7 mil contagios. No es un tema simple. Se trata de un mal grave y mortal, para el que no hay aún ni cura ni vacuna. Es necesario que las autoridades hagan un esfuerzo para poder suministrarles a los trabajadores lo necesario para que cumplan con su labor, que ya bastante hacen en estar cumpliendo en condiciones adversas.


































