A sus 87 años de edad, el pintor zapoteca Cándido Carrasco, vive de la elaboración de estandartes utilizados en las festividades anuales de los pueblos del Istmo, pero la suspensión de todo tipo de festejos lo ha dejado sin ingresos.
Por segunda ocasión Cándido Carrasco sufre por la falta de ingresos; la primera fue posterior al terremoto de septiembre del 2017, en donde las Sociedades de las Velas en señal de luto determinaron la suspensión de las festividades durante el año siguiente.
Cuando el pintor juchiteco pensaba que todo regresaba a la normalidad, de nueva cuenta por indicaciones de los tres niveles de gobierno las velas, regadas y todo tipo de festejos fueron suspendidos en esta ciudad y los pueblos vecinos.
Por lo que, los estandartes solicitados con meses de anterioridad por mayordomos y capitanes, ya fueron elaborados pero los clientes no han pasado por ellos, argumentando que será hasta el próximo año cuando se lleven a cabo, lo cual lamenta el pintor quien deberá de esperar más tiempo para cobrar.
Don Cándido, vive de la venta de sus cuadros, en donde ha plasmado la imagen de una pareja abandonando la fiesta en estado de ebriedad, y una de ellas carga a la otra.
En otro destaca la figura de dos mujeres elaborando tortillas; una carreta adornada tradicionalmente con las ramas de Sauce, “Guezaa”, para los zapotecas, además de pencas de plátano, y flores; entre otras pinturas tradicionales.
Cándido Carrasco es un sobreviviente del fatídico terremoto del 2017, ya que en el momento del desastre su vivienda tradicional construida con adobe y tejas colapsó, una viga del techo lo protegió de morir bajo los escombros, siendo rescatado más tarde por sus vecinos.
El ochenta por ciento de los estandartes utilizados durante las tradicionales Regadas de Frutas son elaboradas por el pintor juchiteco, pero la impresión de tinta en lonas se ha convertido en su más acérrimo competidor.












































