En Francia existe una ley que indica que nadie puede disponer de los terrenos donde esté ubicado un panteón hasta que hayan pasado cien años a partir del último entierro efectuado en él, eso me enteré hace algunos años al recorrer la Avenida Charles de Gaulle, una de las más emblemáticas calles de París; la capital de Francia es una de las ciudades más visitadas por los turistas de todo el mundo.
Interesante descubrir que en la ciudad luz existe una línea recta impresionante que atraviesa varios puntos históricos, comienza en el Museo de Louvre, cruza la Plaza de la Concordia, avanza por la Avenida de los Campos Elíseos, pasa por el Arco del Triunfo, entrecruza por La Defensa, que es un moderno barrio de negocios, traspone el puente de Neuilly y termina en el inmenso Arco de la Defensa.
El mencionado puente es parte de un antiguo cementerio, el de Neuilly, para poder hacer obras y culminar esa impresionante recta que se aprecia de manera increíble desde el Arco de La Defensa, debieron esperar muchos años hasta que se cumpliera un siglo desde el último entierro en ese panteón.
Se supone que transcurridos cien años, los descendientes directos en primera línea de cualquier difunto enterrado en ese panteón, es decir sus hijos, ya no estarían con vida, si se demuestra con documentos que no hay entierros más recientes, entonces se puede disponer del terreno del cementerio, en caso de que sea de utilidad para el municipio.
Esa misma ley, también incluye los derechos de aquellas personas que hubieran adquirieron una cripta y fueran depositados sus restos al morir en los panteones, los derechos que adquirieren de ser enterrados no son a perpetuidad, sino que tienen una vigencia de 99 años, al vencimiento de este lapso, el municipio puede disponer del espacio a menos que sea renovado por el propietario.
En Europa se lleva un registro escrito de todo lo que sucede, hay bitácoras desde hace mil años de todo lo que ha pasado, en esos escritos se detalla con precisión el día de agosto que cayó una nevada o granizada histórica, la fecha de tal mes en que se desbordó un rio y hasta a altura exacta que llegó el agua en las paredes de las casas, es decir cualquier acontecimiento relevante en la historia de cada país.
Eso quiere decir que lo que se espera de cada sociedad, es que se guarden celosamente los documentos importantes de la historia familiar, incluyendo actas de nacimientos, de boda o de defunción, por lo tanto, transcurridos los 99 años de derecho que se tienen para disponer de una tumba, se deben presentar los documentos que demuestren la legítima propiedad y renovar el permiso.
Y a todo esto, ¿Qué nos importa lo que suceda con las leyes o reglamentos de otros países como Francia? Pues en teoría no mucho pero la realidad es otra, ahí están enterrados los despojos de uno de los oaxaqueños más importantes en la historia de México, amado por muchos y odiado por otros, presidente de los Estados Unidos Mexicanos por 30 años, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori.
El 31 de mayo de 1911 deja México con su esposa María Fabiana Sebastiana Carmen Romero Rubio y Castelló (Carmelita), ya había recibido invitación del capitán del barco Ypiranga que se encontraba en Veracruz para llevarlo sin costo en camarote de lujo hacia Le Havre, Francia, aceptó y dejó nuestro país para nunca más volver, se instaló en París donde finalmente falleció el 2 de julio de 1915.
Su cuerpo inerte fue depositado temporalmente en la iglesia de Saint-Honoré d´Eylau en lo que su viuda Carmelita realizaba trámites para repatriar sus restos, el gobierno la negó recurrentemente y ella decidió darle sepultura definitiva en el cementerio de Montparnasse en el año de 1921 donde se le hizo un precioso mausoleo, pues en el 2020 llega a su fin la perpetuidad de 99 años.
Muchos grupos de mexicanos han intentado impulsar la iniciativa de repatriar los restos de Porfirio Díaz, casi la misma cantidad de los que solicitan el regreso a México del hermosísimo penacho de Moctezuma realizado en plumas de quetzal que se encuentra en el Museo de Etnología de Viena en Austria, pareciera que ambas solicitudes jamás procederían, pero oh sorpresa, algo puede cambiar.
Los descendientes del General Porfirio Díaz tienen un año para presentar en el segundo cementerio más importante del ayuntamiento de París los documentos que demuestren la propiedad del lote y hagan el pago correspondiente si es que decidieran renovar su uso por otros 99 años, ellos siempre han tenido la ilusión de repatriar los restos así que me parece que no lo van a hacer.
Es probable que reinicie en México un movimiento con la intención de trasladarlo finalmente a Oaxaca, en específico a la Basílica de la Soledad, que se ubica muy cerca de la casa donde nació, para que finalmente regrese a su tierra, más de cien años después de haber fallecido.
Ahora que la iglesia ha estado muy activa impulsando un movimientos por todo el país para que no se aprobara la despenalización del aborto, podría tomar esa estafeta, habría que recordar que Benito Juárez instauró el gobierno laico, quitando a la iglesia el poder de ofrecer educación a los niños, incluso en su gobierno se vendieron a Metodistas o Protestantes muchos terrenos que habían pertenecido a los Católicos.
Porfirio Díaz se había casado con Delfina, su prima carnal, algo mal visto por la iglesia católica, ya viudo se enamora de la joven Carmelita sin embargo ella no correspondía a su amor sin que hubiera matrimonio de por medio, Porfirio invitó a México al cura poblano Eulogio Gregorio Clemente Gillow y Zabalza, ayuda de cámara de dos diferentes Papas y con gran influencia en el Vaticano.
Eulogio Gillow intervino para que se autorizara la boda, a cambio les fueron regresadas las propiedades incautadas a los católicos y la autorización para que pudieran volver a tener escuelas en México, deben sentirse agradecidos y bien podrían tomar nuevamente la iniciativa de impulsar la repatriación de los restos del General y traerlos a Oaxaca.
Gracias a la amistad que nació entre Porfirio y Eulogio es que Gillow vino a Oaxaca como Obispo, recibió en muy mal estado muchas escuelas, conventos, atrios y demás antiguas posesiones de la iglesia y las fue arreglando y remodelando, por eso se le considera un gran benefactor de Oaxaca, en poco tiempo subió de categoría, se le considera el último Obispo y el primer Arzobispo de Antequera.
Se acercan los tiempos de reconocer a Porfirio como el gran impulsor de la modernidad y la industrialización de México, el dólar estaba a la par del peso, su gran error fue buscar esa última reelección y ganarla a como diera lugar, incluso encarcelando a Madero, su opositor, se hubiera retirado con honores y no sería considerado el responsable de la Revolución Mexicana, al tiempo.
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Seguiré comentando la próxima semana.

































