¿Cómo expresarse cuando existen barreras de los idiomas?, ¿cómo dialogar y lograr una obra en la que estuvieran las ideas de ambos lados, sin que se impusiera una sobre otra?, esas interrogantes dieron como resultado la exposición titulada Bajo la bóveda azul cobalto. La serie de instalaciones hechas entre 13 talleres de maestros del arte popular (de Oaxaca) e igual número de creadores estadounidenses se observa desde el pasado viernes en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO).
Bajo la bóveda azul cobalto/ Under the cobalt blue sky fue curada por Marietta Bernstoff y muestra el diálogo entre creadores de México y Estados Unidos, a través de procesos que comprendieron varios meses. Desde la aproximación a sus vidas, a las ideas que cada taller y creador guarda en torno a sus comunidades o sociedades, así como la forma en que ambos entienden el arte, se observan en los conjuntos de obras que dan cuenta de la diversidad de materiales, técnicas y tradiciones.
Para esta exposición, la curadora Marietta Bernstoff reunió a 13 creadores de Nueva York y Los Ángeles con 13 talleres de arte popular de Oaxaca, principalmente de comunidades de la región Valles Centrales.
El resultado se comparte en la planta alta del MACO, donde participan autores como Angélica Vásquez Cruz, Claudio Jerónimo, Joe Lewis, Porfirio Gutiérrez, Reneé Petropulos, Peter Liashkov, Pierre Picot, Gabriel Sosa Ortega, Dan McCleary, Mary Joe Vath y Rebeca Martínez.
Las piezas fueron elaboradas en talleres de San Martín Tilcajete, Santo Tomás Jalieza, San Agustín (Etla), entre otros de los Valles Centrales y uno de la Costa. Con diversas temáticas, materiales y técnicas, se dio pie a piezas que remiten a las tallas de madera, a los textiles tejidos con lana, al grabado en jícaras o a la hojalata, pero también a ideas sobre la vida y la muerte, el sincretismo cultural o las formas de vida de antaño y las actuales.
En el taller de la familia Gutiérrez, en Teotitlán del Valle, se elaboró una de las instalaciones que se exhibe en el museo. Mediante un tapiz, cuatro maestros del arte popular y el creador Peter Liashkov desarrollaron un tapiz basado en la Danza de la Pluma. Así se observan elementos del penacho y los retratos de 13 de los 19 participantes de la danza. Lana, fibra de agave, algodón y plumas (como las que usualmente se usan en un penacho) son los materiales con que la familia realizó esta obra colaborativa.
El tejido en telar es una tradición que los Gutiérrez mantienen como herencia de sus abuelos y padres, con quienes han desarrollado un taller que destaca por recuperar y difundir el teñido con tintes naturales, además de innovar en diseños, como los que han expuesto en distintos recintos, como el Museo Textil de Oaxaca y el museo de su comunidad.
Esta colaboración con Liashkov es resultado de la búsqueda que ha caracterizado el trabajo del taller Gutiérrez, cuyos miembros han explorado otras formas de mezclar la lana con las fibras semiduras, como el ixtle, el yute y la palma.
“Estamos buscando otras cosas para seguir adelante, no quedarnos aquí”, señala Juana Gutiérrez, del taller.
Para elaborar el tapiz fueron necesarios cuatro meses, en los que Antonio Lazo (su esposo) tejió las plumas y los materiales, previo trabajo de teñido de Juana y del diseño de la idea de parte del hijo de ambos, así como de Porfirio Gutiérrez (hermano de Juana).
Como esta pieza, se muestran otras en las que se emplea la cera para elaborar las velas de concha en Teotitlán del Valle, para dar forma a un árbol multicolor.
Una mesa con cerámicas en forma de cráneos o de panes de muerto, así como instalaciones hechas con carrizo o espejos, lo mismo que bordados, son algunos de los conjuntos que a decir de la curadora no sólo han logrado la colaboración entre dos territorios, sino a relaciones que seguirán en otros proyectos.









































