Entre 1929 y 1931, el compositor francés Maurice Ravel (1875-1937) compuso sus dos últimas obras maestras. Tras ello, se presentó en una gira triunfal por Europa Central, al lado de la intérprete Marguerite Long. Fue esta quien estrenó una de esas dos piezas: el Concierto para piano y orquesta, en enero de 1932, bajo la dirección del autor. Este fin de semana, una de las últimas producciones musicales de Ravel tendrá eco en el Teatro Macedonio Alcalá, en dos recitales a efectuarse los días viernes 23 de noviembre, a las 20 horas, y domingo, a las 12 horas.
La Orquesta Sinfónica de Oaxaca y el músico francés Pierre-Arnaud Le Guérinel ejecutarán esta pieza del también creador del Bolero y La pavana para una infanta difunta. “Yo feliz de tocar ese concierto”, apunta el pianista que desde hace cuatro años radica en Oaxaca y ha compartido escenarios y foros con diversos músicos y cantantes oaxaqueños.
Su alegría por este recital aumenta cuando recuerda la conexión que ha tenido desde muy pequeño con la obra de Ravel, de quien ha tocado casi todas sus piezas para piano. En el conservatorio, en París, estudió y analizó su obra, además de compartir clases con uno de los alumnos de Marguerite Long, “la intérprete favorita de Ravel, que había trabajado toda su obra con él y estrenó su Concierto para piano”.
“Para mí es una buena oportunidad, primero de tocar la música que me gusta y seguir con esa tradición de interpretación desde Ravel hasta ahora”, expresa el pianista que ve en obras claves como el Bolero o La pavana para una infanta difunta una manera de mantener el vínculo con este autor de “joyas”.
“A la vez, el Bolero esconde toda la música, pero también nos mantiene en conexión con el compositor”.
Para el pianista que se ha presentado en recintos como el Centro Cultural San Pablo, la ventaja que Ravel tiene con el público es que fue un compositor que llegó en un momento en que había mucho arte contemporáneo. Su Concierto para piano y orquesta en sol mayor lo creó entre los años 1929 y 1931, cuando “ya no había música tonal” y “muchos grupos se tocaba música muy moderna”. Ravel, que mantenía un vínculo fuerte con la tradición y el clasicismo francés, se convirtió así en el continuador de la música de varios compositores franceses del siglo XVII.
“La ventaja que tiene su música es que se puede dirigir a cualquier público, cualquier persona la puede escuchar sin mucha educación musical. Le va a hablar porque es un lenguaje sencillo, es un lenguaje clásico, armónico y tonal. Pero a pesar de este clasicismo es una obra que renueva los códigos de las obras musicales”.
Estamos, dice, frente a un autor que funde tradición y modernidad, pero “con ese aspecto de que la música le va a gustar al público porque es música accesible”.
Los conciertos de este fin de semana son de acceso gratuito y los boletos para asistir a ellos se pueden obtener en el Teatro Macedonio Alcalá.









































