“El textil oaxaqueños sobresale entre las artes visuales de los pueblos americanos por la diversidad de sus materiales, formas y diseños”, señala el curador e investigador Alejandro de Ávila en su introducción a la exposición Hilos del país de las nubes, textiles comunitarios de Oaxaca. La muestra, abierta al público en una de las salas del Centro Cultural San Pablo, reúne cerca de una decena de prendas con usos ceremoniales, rituales o cotidianos.
Desde un huipil de la región Costa, donde los hilos dan forma a un ave de dos cabezas, que simboliza la unión de la pareja, hasta prendas coloridas o más sobrias de la Cuenca del Papaloápam y la Sierra Norte, la exposición se propone como un viaje por las diversas zonas del estado. Desde las montañas hasta las planicies o valles, los textiles dan cuenta del imaginario y simbolismo de los pueblos que conforman el estado.
Ahí donde algunos se han denominado a sí mismo como “gente de las nubes” o “pueblo de la lluvia”, como refiere De Ávila, las plantas, animales y minerales han servido para crear fibras, hilos y colorantes “probablemente en mayor número que en otras áreas del continente” y similar a diversificación de los tejidos.
Sin embargo, como expone el curador, “muchas de esas fibras, tintes y técnicas han dejado de usarse en los últimos 50 años. A la par de ellas se ha perdido una gran destreza manual y un repertorio muy amplio de diseños”.
Ante ello, añade, se han realizado esfuerzos como un mapa publicado en 2013 entre el Museo Textil de Oaxaca y la Conabio, en el que se reúne la diversidad de tejidos, materiales y bordados en varias comunidades de Oaxaca, desarrollados en los últimos 100 años.
Ahora, la exposición Hilos del país de las nubes muestra parte de las prendas en que se observa este conocimiento en torno a los textiles del estado.









































