Cuando nuestra salud, o la de algún familiar se trastocan es cuando necesitamos el mayor de los apoyos y del aliento de aquel que por la razón que sea decidió ejercer la medicina. Cuando ese tesoro que se llama salud está en manos de esos profesionales que suponemos servidores públicos, esperamos una atención social y éticamente responsable, donde brille la calidez y el deseo sincero de hallar la mejor terapia para sanar nuestras dolencias tanto físicas como mentales y emocionales. Pero desgraciadamente sucede todo lo contrario en la mayoría de los casos.
En ese estado de indefensión, los pacientes somos rehenes de esa maquinaria compuesta por médicos y enfermeras irresponsables. Esa maquinaria de prepotencia, da la impresión de moverse más para matar que para procurar la salud y la vida. Por eso se hace necesaria la denuncia de los padres del niño Edward, en nombre de aquellas miles de personas que calladamente sufren el pisoteo de sus más elementales derechos humanos prisioneras y torturadas en esas celdas que se llaman cama numero tanto del piso tal.
A pesar de la trascendencia humana y de justicia que tiene el caso del niño Edward Luna Trujillo, la noticia fue minimizada por los grandes medios masivos de comunicación electrónicos de todo México. Como siempre, destacaron temas banales para ocultarla con una cortina de humo a favor del presunto responsable. Sin embargo, en algunos medios impresos se dio a conocer con suficiente cubertura.
Los hechos ocurrieron el día 26 de noviembre de 2017, cuando a consecuencia de una caída el niño fue hospitalizado e intervenido quirúrgicamente en un hospital particular de la Ciudad de Oaxaca, por el médico Luis Alberto Pérez Méndez, sin embargo, a causa de una negligencia médica perdió la vida. Al conocer lo anterior, personal de la Dirección de Averiguaciones Previas y Procesos, recabó los datos de prueba suficientes para ejercitar acción penal en contra del imputado, librándose así la orden de aprehensión por el Juez de Control.
El pasado dos de abril, la Fiscalía General del Estado, ejecutó orden de aprehensión librada por la Juez de control de valles centrales, en contra de uno de los probables responsables de la comisión de delito de homicidio con la agravante de responsabilidad medica en perjuicio de un niño; el tres de abril, otro Juez distinto, es decir, un segundo juez, vinculó a proceso al imputado y le impuso la medida de prisión preventiva oficiosa por tratarse de un homicidio con dolo eventual, y otorgo cuatro meses para la investigación complementaria.
La Fiscalía General del Estado, presentó datos de prueba suficientes, que hicieron que dos jueces distintos declararan la probable responsabilidad del imputado en la comisión del delito referido. Los datos de prueba presentados, de diversa índole, testimonios, videos, documentos y dictámenes de peritos y especialistas de distintas materias y de instituciones diversas como el Instituto de Servicios Periciales, la Comisión Estatal de Arbitraje Médico y la Procuraduría General de la República.
En la resolución del recurso de apelación contra el auto judicial de vinculación a proceso, los Magistrados de la Sexta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado, decidieron reponer el procedimiento y por tanto, otorgaron libertad al médico procesado.
Si Luis Alberto Pérez Méndez, y su cómplice son inocentes como presumen, que se sometan a juicio y que gozando de todos sus derechos demuestren su inocencia para evitar la cárcel. De resultar culpables que paguen su delito para sentar un precedente histórico que sirva de espejito a los médicos y enfermeras que vienen.
Asimismo, en las escuelas de medicina, y de enfermeras tanto públicas como privadas, los programas de estudios deben remarcar el acento en la formación integral de la ética profesional tanto como en los derechos naturales y humanos. Los estudiantes y egresados de esas escuelas y facultades, deben formarse interiormente para prestar mayor atención al factor social y psicológico en la relación médico-pacientes con objeto de garantizar un proceso de sanación más efectivo y satisfactorio y no sucedan más casos como el del niño Edward.
No todos, por supuesto, pero la mayoría de los médicos y enfermeras no tienen ni la menor idea del juramento de Hipócrates que mecánicamente recitan cuando reciben sus títulos profesionales.
No castigar a los presuntos culpables es condenar a todos los oaxaqueños a seguir viviendo bajo la falta de ética donde los ciudadanos serán para siempre, víctimas de la impunidad y la injusticia de parte del Tribunal Superior de Justicia del Estado, como lo hicieron también en el caso de Santo Domingo Teojomulco, donde de nueva cuenta resolvió bajo presiones dictó sentencia absolutoria a favor de Miguel Roque Osorio y Fortunato Roque Osorio acusados de homicidio calificado con la agravante de ventaja en agravio de Mauro López Gómez. (Si estoy equivocado agradeceré la corrección).
Esto es importante. Y ¡Hay que decirlo!
Es mi opinión. Y nada más…




































