A 20 años de las controvertidas elecciones presidenciales de 2006, Vicente Fox hizo una revelación que vuelve a poner bajo cuestionamiento su papel en aquella sucesión: reconoció que intervino políticamente para conseguir que Felipe Calderón ganara la Presidencia de México y el Partido Acción Nacional (PAN) permaneciera en el poder.
En una entrevista concedida al periodista español Juan Luis Cebrián, difundida por el medio digital The Objective, el expresidente panista reconoció abiertamente que su propósito era entregar el gobierno a un integrante de su propio partido.
«Hice que ganara Calderón, aunque no es muy democrático decir eso», expresó Fox durante la conversación.
La declaración adquiere especial relevancia porque proviene de quien ocupaba la Presidencia de la República durante aquellos comicios, marcados por una diferencia mínima entre Calderón y Andrés Manuel López Obrador, así como por acusaciones de intervención gubernamental y cuestionamientos al resultado electoral.
«LE VAS A DEJAR EL PODER A ALGUIEN DEL PAN»
Durante la entrevista, Fox explicó que tomó la decisión de trabajar para garantizar que el PAN conservara la Presidencia, en lugar de permitir que el poder pasara a otra fuerza política.
El exmandatario relató que se planteó a sí mismo la necesidad de asegurar la continuidad de su partido y que, a partir de esa decisión, comenzó a operar políticamente para conseguirlo.
«Yo me dije a mí mismo: Vicente, tú le vas a dejar el poder a alguien del PAN, así que empieza a trabajar, tienes que ganar para que quede el PAN y le puedas entregar las riendas del país», narró.
Incluso admitió que no era una manera democrática de expresarlo, aunque sostuvo que esa fue la lógica con la que actuó durante el proceso sucesorio.
Sus palabras vuelven a colocar en el centro del debate la participación del entonces presidente en una elección en la que, por su responsabilidad institucional, debía mantener condiciones de imparcialidad frente a los partidos y candidatos.
No obstante, el reconocimiento de haber trabajado para favorecer a Calderón no constituye, por sí solo, una prueba judicial de manipulación del cómputo electoral.
FOX COMPARA GOBERNAR MÉXICO CON DIRIGIR UNA EMPRESA
Otro fragmento de la entrevista también generó polémica por la manera en que el expresidente describió el ejercicio del poder.
Fox comparó la Presidencia de México con la dirección de una empresa y planteó la sucesión gubernamental como una decisión relacionada con quién debía recibir las riendas de una organización.
La comparación deja ver una concepción del gobierno en la que la continuidad partidista aparece como una prioridad personal del mandatario saliente, por encima de la neutralidad que debe caracterizar la función presidencial durante una elección.
El planteamiento resulta particularmente delicado en una democracia, donde el poder público no pertenece al presidente ni a un partido, sino que debe responder a la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas.
UNA CONFESIÓN QUE REVIVE LAS DUDAS SOBRE 2006
Las declaraciones de Fox adquieren mayor dimensión por el contexto en que se desarrolló la elección presidencial de 2006.
En aquellos comicios, Felipe Calderón fue declarado ganador por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), con una diferencia oficial de aproximadamente 0.56 puntos porcentuales frente a López Obrador.
El resultado provocó una fuerte controversia, pues el candidato de la coalición de izquierda denunció irregularidades y exigió un recuento general de los sufragios bajo la consigna «voto por voto, casilla por casilla».
Las autoridades electorales ordenaron la apertura de una parte de los paquetes, pero no un recuento total.
Veinte años después, Fox reconoce que su objetivo fue mantener al PAN en la Presidencia y que trabajó para conseguir el triunfo de Calderón. Una declaración que vuelve a poner bajo escrutinio el comportamiento del poder presidencial durante aquella contienda.
Más allá de la interpretación política que pueda darse a sus palabras, el propio expresidente dejó una frase que difícilmente pasará inadvertida: «Hice que ganara Calderón».








































