El nombre de Jesús Owono acapara los titulares del futbol español y las redes sociales tras el trágico fallecimiento del delantero del CD Tenerife, Jesús de Miguel, ocurrido el pasado 2 de noviembre de 2026. Sin embargo, detrás de la tempestad y el ojo del huracán que hoy envuelve al portero del FC Andorra, se esconde una historia de resiliencia, sacrificio familiar, migración y una lucha constante por trascender.
Nacido el 1 de marzo de 2001 en Bata, Guinea Ecuatorial, la vida de Owono dio un giro radical a los ocho años, cuando emprendió un largo viaje para reencontrarse con su madre en San Sebastián, España, quien había emigrado previamente en busca de mejores oportunidades.
“Vine persiguiendo el sueño no de jugar al futbol, sino de estar con mi madre”, confesó en una entrevista con EL PAÍS.
DE LAS CALLES DE SAN SEBASTIÁN A LA ÉLITE DE LALIGA
Su adaptación al País Vasco fue veloz: aprendió euskera, se integró a la escuela y comenzó a dar sus primeros pasos deportivos en el Antiguoko, un club de gran prestigio en la formación de talentos. Curiosamente, sus inicios no estuvieron bajo los tres postes, sino como extremo gracias a su velocidad. Una lesión accidental al guardameta titular durante un entrenamiento lo obligó a ponerse los guantes de emergencia, una jugada del destino que definió su vocación para siempre.
A los 12 años llamó la atención de la Real Sociedad y, en 2016, fichó por el Deportivo Alavés con apenas 15 años. El 2 de enero de 2022 hizo historia al debutar en Primera División frente a la Real Sociedad, convirtiéndose en el primer futbolista nacido en Guinea Ecuatorial en disputar un partido en la máxima categoría del futbol español. A nivel internacional, eligió defender los colores de la selección absoluta de su país natal, disputando la Copa Africana de Naciones y eliminatorias mundialistas.
RESILIENCIA, ESTUDIOS Y UN GOLPE DEVASTADOR
Fuera de las canchas, Owono ha demostrado una madurez inusual. Enfrentó graves insultos racistas en los estadios —como gritos de “Mono, vete a tu país”—, los cuales aprendió a procesar desde los 12 años con la ayuda de especialistas en salud mental, rompiendo tabúes sobre la vulnerabilidad de los atletas. Asimismo, destaca por su disciplina académica, logrando calificaciones sobresalientes en la carrera de Administración y Dirección de Empresas, además de aficiones particulares como la música clásica (Beethoven), el afrobeat y su fanatismo por el universo Marvel.
Tras consolidar su fichaje definitivo con el FC Andorra hasta 2028, su carrera deportiva enfrentó su prueba más difícil. Durante el encuentro ante el CD Tenerife el 2 de noviembre de 2026, una jugada desafortunada en la que disputó un balón fuera del área provocó un fuerte choque con Jesús de Miguel. Tras recibir asistencia y ser expulsado el guardameta, se confirmó la lamentable muerte del delantero de 30 años.
Profundamente afectado por la tragedia, el arquero cuenta con el respaldo de su club mientras busca acercarse a la familia del jugador fallecido en medio de uno de los momentos más complejos de su vida personal y profesional.








































