RAÚL NATHÁN PÉREZ
Breve introducción:
Hoy es Día de Muertos. En Oaxaca, más que en otras partes, es una fecha que está en el fondo de nuestras raíces ancestrales. En homenaje a quienes ya partieron, acotamos hoy el tema cotidiano de la política. La muerte es un capítulo permanente en la historia, la filosofía, la literatura. Hago citas. “Me sirven para suplir con lo ajeno mis propias carencias”. La frase es de M. de Montaigne.
1).- La muerte en el limbo
En nuestras culturas prehispánicas como en otras de la antigüedad, la muerte no era parte natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito. Vida, muerte y resurrección eran estadios de un proceso cósmico. Pero en México la realidad superó a la ficción. Hay más de 130 mil desaparecidos, de los cuales hay muchos miles cuyas almas no han encontrado paz, ni rezo ni descanso. Desollados o incinerados, sus cuerpos y huesos son sólo estadísticas. Están dispersos; en el limbo. Algunos perdidos para siempre; otros, aun en fosas clandestinas.
Vivimos en “un matadero humano, cuyo suelo/ de sangre está empapado”. Así reza el Agamenón de Esquilo. Pero aquí no hay tragedia, todo se vuelve telenovela –decía Carlos Fuentes-. O la paranoia de la 4T: la culpa es de Calderón. La Muerte sin fin de Gorostiza o La muerte tiene permiso de Valadés no son metáforas, sino una realidad ineluctable. Uno: la carnicería sin tregua del crimen organizado; dos: la insensatez de quienes han colapsado el sistema de salud. Cierto, arrebatar tiempo a la muerte la aplaza, pero no la vence.
2).- La esencia de la eternidad
El viaje al inframundo o el descenso al Mictlán era para nuestros ancestros, como el camino al Hades de griegos y romanos. Cruzar el Leteo, el río del olvido en la barca de Caronte, a la morada de Perséfone. La muerte y el sueño; el tánatos e hipnos de Hesíodo. Virgilio creía que las almas de los difuntos dejaban las sombras y ascendían a la tierra para degustar manjares.
El retorno y la inmortalidad. Non omnis moriar –no moriré del todo- en las Odas de Horacio. Y antes, Calímaco (305-240 a.C.): “La mitad de mi alma aún respira, la otra no sé si el amor o la muerte me la arrebataron”. Porque la mayoría oscila “entre el miedo a la muerte y los tormentos de la vida; no quieren vivir, pero tampoco saben morir”, dijo Séneca en las Cartas a Lucilio. Dido, reina de Cartago, sólo pedía tregua y un plazo para morir, mientras “le enseña a mi alma la fortuna de rendirse al dolor”. (Eneida, IV, 435).
Marcial fue más allá en sus Epigramas: “porque la vida no es vivir, sino vivir con salud”.Catulo no olvida en su Poesía a Arria. Obligada a quitarse la vida invita a su amado Leto a hundirse la espada. En agonía le susurra: Si paete non dolet: si me crees no duele. (I, 13, p. 51).
3).- Y aquí lo nuestro
En Oaxaca esperamos hoy a nuestros muertos con altares, pan, mole, chocolate, luces y flores. ¿No acaso es “la fiesta más viva de todas”, según el eslogan oficial? Comparsas, concursos, tapetes, disfraces y arreglos millonarios. Las muerteadas en Etla, vulgar negocio. La turistificación, hermana execrable de la gentrificación. Tradición hecha espectáculo y la muerte, actriz de reparto. “Postráos aquí, la eternidad empieza…” de nuestro histórico panteón de San Miguel.
Por lo pronto, a compartir con los que se han ido, con la Elegía interrumpida de Octavio Paz: “Hoy recuerdo a los muertos de mi casa./La que murió noche tras noche/y era una larga despedida,/un tren que nunca parte, su agonía”. Pero me quedo con El otoño de Alphonse de Lamartine (1790-1869): “Yo quisiera apurar hasta las mismas heces/este cáliz que mezcla con el néctar la hiel/tal vez en esta copa donde bebí la vida/pueda haber todavía una gota de miel”.
BREVES DE LA GRILLA LOCAL:
— De mi artículo Paso Ancho/Mujer Solteca: Los origenes (II), recibí comentarios, precisiones y acotaciones de mis amigos (as), Lupita Thomas, Helena Iturribarría, Oswaldo García Criollo, Alfredo Martínez de Aguilar, Pancho Álvarez, Alfredo Brena, Rubén Castilla, Erick Heras y David Mayrén. Mi agradecimiento.
— A propósito del estercolero Taddei y la salpicadera a los OPLEs, en enero escribí: “el Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del IEEPCO, adjudicó, de manera directa a la empresa Flexométrica, S.A. de C.V., un contrato para proveer material electoral por 36 millones 98 mil 779.85 pesos. (El Financiero, 24/12/2025). Dicha empresa es parte de un consorcio con Comercializadora JVLY, Formas Finas y Materiales, Gráficas Corona JE e Ideeo Labs, grupo investigado por la ASF, por irregularidades en licitaciones sin sustento fiscal o técnico”. (Excélsior, 31 de diciembre de 2025).
































