Lo que debería ser una verbena para celebrar las tradiciones de Día de Muertos se ha convertido también en un problema de movilidad y seguridad para quienes transitan por las inmediaciones de los panteones General y San Miguel, donde varios puestos comerciales ocupan banquetas y tramos de la ciclovía.
Como ocurre cada año, el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez autorizó la instalación de comerciantes en el entorno de ambos cementerios, con motivo de las festividades de Todos Santos. Sin embargo, la colocación de algunos puestos ha reducido los espacios destinados al tránsito peatonal y ciclista.
Uno de los puntos donde se observa esta situación es la calle Del Refugio, donde los puestos instalados sobre la banqueta obligan a las personas a descender al arroyo vehicular para continuar su camino, exponiéndose al paso de automóviles y al riesgo de sufrir un accidente.
COMERCIO TRADICIONAL A COSTA DE LA SEGURIDAD PEATONAL
La presencia de vendedores forma parte de la actividad comercial que acompaña las celebraciones y representa una oportunidad de ingresos para numerosas familias. No obstante, la autorización de estos espacios también implica la responsabilidad de garantizar que la actividad no obstruya las vías de circulación ni ponga en peligro a la población.
La ocupación de banquetas y ciclovías evidencia la necesidad de una mejor distribución de los puestos, especialmente en zonas donde durante estos días aumenta considerablemente la presencia de visitantes.
SIN INFORMACIÓN SOBRE PERMISOS Y VIGENCIA
Otro aspecto pendiente es la transparencia sobre las autorizaciones. El Ayuntamiento no ha especificado públicamente, en la información disponible, cuántos permisos fueron otorgados, cuáles son sus condiciones ni durante cuánto tiempo podrán permanecer instalados los comerciantes.
Mientras la verbena avanza, el reto para las autoridades municipales es conciliar el comercio de temporada con el derecho de peatones y ciclistas a transitar de manera segura.
Finalmente, la tradición no debería convertirse en un obstáculo para la movilidad ni obligar a las personas a arriesgarse entre los vehículos para caminar por la ciudad.
Con información de Lisbeth Mejía










































