Oaxaca volvió a colocarse entre las tres entidades con más homicidios dolosos del país. El martes 20 de octubre de 2026, el estado ocupó el tercer lugar nacional con cuatro asesinatos, de acuerdo con las cifras atribuidas al reporte del Gabinete de Seguridad federal y al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
La entidad quedó por debajo del Estado de México, que registró seis homicidios, y Sinaloa, con cinco. El dato mantiene bajo escrutinio la situación de seguridad en Oaxaca, particularmente por la persistencia de ataques mortales en distintas regiones y la concentración de hechos violentos en Juchitán de Zaragoza, uno de los municipios más afectados por esta problemática.
De los cuatro homicidios contabilizados en el reporte diario estatal, dos ocurrieron en Juchitán: el de Ernesto M. J., de 38 años, trabajador del transporte público, y el de Denilson C., de 19 años, estudiante del Instituto Tecnológico de Juchitán.
La cifra nacional al contrastarla con los ataques registrados en la entidad durante los últimos días, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para las autoridades: ¿por qué la violencia continúa cobrando vidas pese a los operativos y anuncios de reforzamiento de la seguridad?
CUATRO HOMICIDIOS EN UN DÍA: OAXACA, ENTRE LAS ENTIDADES MÁS VIOLENTAS
El reporte correspondiente al martes 20 de octubre situó a Oaxaca en el tercer puesto nacional, con cuatro víctimas de homicidio doloso. Por encima quedaron el Estado de México, con seis casos, y Sinaloa, con cinco.
El dato cobra relevancia por los asesinatos reportados en los Valles Centrales y el Istmo de Tehuantepec, donde se registraron agresiones con armas blancas y de fuego.
La preocupación se centra tanto en la cantidad de víctimas como en la diversidad de escenarios en los que ocurrieron los ataques. Mientras en la zona metropolitana se reportaron dos hechos violentos, en Juchitán continuaron las agresiones contra personas que realizaban actividades cotidianas.
DOS CRÍMENES EN LOS VALLES CENTRALES
La madrugada del martes también estuvo marcada por dos hechos violentos en los Valles Centrales, aunque con circunstancias distintas.
En la colonia Roma, en Santa Lucía del Camino, fue localizado sin vida César Gabriel M. M., conocido como “El Güero” o “El Joker”, quien presentaba lesiones por arma blanca.
De acuerdo con los reportes preliminares, el hombre habría participado en una riña en San Antonio de la Cal y, tras resultar herido, se desplazó hasta el cruce de las calles Milán y Verona, donde cayó. La línea de emergencia recibió el aviso alrededor de las 01:45 horas.
La información disponible señala que el fallecido contaba con antecedentes de detenciones por diversos delitos y faltas administrativas. Estos antecedentes, sin embargo, no sustituyen la investigación sobre las circunstancias de su muerte ni determinan quiénes fueron los responsables de la agresión.
En otro caso, una mujer de 33 años fue asesinada presuntamente por su pareja en la agencia de Esquipulas, en Santa Cruz Xoxocotlán.
Según los datos preliminares, el hombre, de 51 años, habría reaccionado violentamente después de revisar mensajes en el teléfono celular de su esposa. La mujer sufrió 18 heridas de arma blanca, de acuerdo con los reportes.
Familiares solicitaron ayuda tras escuchar los gritos. Una adolescente de 13 años también habría despertado durante la discusión y pedido auxilio para su madre.
Paramédicos municipales confirmaron el fallecimiento y policías detuvieron al presunto agresor, quien quedó a disposición de la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Mujer por Razón de Género. El Ministerio Público inició una carpeta de investigación por feminicidio.
El caso vuelve a exhibir la gravedad de la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar. La investigación deberá establecer las circunstancias del crimen y sustentar la probable responsabilidad del detenido ante la autoridad judicial.
JUCHITÁN, DOS ASESINATOS EN UNA MISMA JORNADA
En el Istmo de Tehuantepec, la violencia volvió a golpear a Juchitán de Zaragoza, donde el martes se registraron dos homicidios en distintos momentos del día.
Por la tarde, Ernesto M. J., de 38 años, fue asesinado mientras se encontraba a bordo de su mototaxi del grupo Maíz, Novena Sección, sobre la calle 5 de Mayo, casi esquina con Vicente Guerrero, en la Primera Sección.
Tras la agresión, el hombre quedó sin vida dentro de su unidad. Una mujer sufrió una crisis nerviosa y recibió atención de paramédicos. Hasta la información disponible, no se había establecido públicamente la identidad de los responsables ni el móvil del ataque.
Por la noche, Denilson C., de 19 años, estudiante del Instituto Tecnológico de Juchitán, fue asesinado en la colonia 19 de Mayo, conocida también como la colonia de los Maestros, cerca del panteón de Cheguigo.
El joven rentaba una vivienda en ese sector cuando fue atacado por sujetos armados que escaparon. Las autoridades no habían informado sobre personas detenidas ni sobre las razones de la agresión.
Ambos homicidios ocurrieron en circunstancias distintas, por lo que no existe información suficiente para afirmar que estén relacionados. No obstante, su registro en una misma jornada refuerza la preocupación por la continuidad de los ataques armados en el municipio.
LA VIOLENCIA CONTINUÓ ESTE MIÉRCOLES
La mañana del miércoles 21 de octubre, un nuevo asesinato se registró en Juchitán. José de Jesús V. M., de 24 años, trabajador del Ayuntamiento, fue atacado a balazos en el crucero de la ciudad, a un costado de la plaza Garibaldi.
El joven estaba adscrito al área de limpieza municipal. Sus compañeros lo reconocieron en el lugar y avisaron a sus familiares. Mientras que elementos policiacos acordonaron la zona para permitir las diligencias ministeriales.
El crimen ocurrió ante la presencia de personas que transitaban por uno de los puntos concurridos de la ciudad. Según los reportes preliminares, la víctima se dirigía a una audiencia cuando fue interceptada por sujetos desconocidos.
La Fiscalía inició las investigaciones correspondientes. Hasta el momento, la información disponible no permite establecer el móvil del homicidio ni identificar públicamente a los responsables.
Este asesinato se sumó a la secuencia de hechos violentos registrados en Juchitán durante los días anteriores. Sin embargo, por corresponder a una fecha distinta, no forma parte del corte diario nacional del martes 20 de octubre.
LAS CIFRAS Y EL DISCURSO OFICIAL, BAJO ESCRUTINIO
La colocación de Oaxaca entre las tres entidades con más homicidios dolosos durante una jornada vuelve a poner en discusión los resultados de las estrategias de seguridad.
Los datos diarios permiten dimensionar los episodios de violencia, pero para evaluar el desempeño de las autoridades se requiere revisar periodos más amplios, tasas por población, esclarecimiento de los casos y resultados judiciales.
En el caso de Juchitán, la reiteración de asesinatos obliga a cuestionar la eficacia de las medidas de prevención y vigilancia. Así como la capacidad de las instituciones para identificar a los responsables y evitar nuevas agresiones.
No basta con contabilizar patrullajes o anunciar operativos. La población necesita información verificable sobre detenciones, avances de las investigaciones y acciones concretas para reducir los homicidios.
La exigencia también alcanza a las fiscalías, cuya labor es esclarecer cada crimen, determinar los móviles y reunir pruebas suficientes para que los responsables enfrenten la justicia.
EL RETO: FRENAR LOS ASESINATOS Y RECUPERAR LA TRANQUILIDAD
Los cuatro homicidios atribuidos a Oaxaca en el reporte del martes, sumados a los hechos violentos registrados en Juchitán durante las jornadas siguientes, dibujan un escenario que demanda atención sostenida.
La gravedad del problema no debe medirse únicamente por la posición que ocupa el estado en una lista nacional, sino por la continuidad de los ataques, las vidas perdidas y la capacidad de las instituciones para responder con resultados.
En Juchitán, los asesinatos de un mototaxista, un estudiante y un trabajador municipal en días consecutivos mantienen a la población ante una pregunta que sigue sin respuesta: ¿cuándo comenzarán a traducirse los operativos y las estrategias oficiales en una reducción comprobable de la violencia?
Finalmente, mientras las autoridades no esclarezcan los casos y presenten resultados verificables, los anuncios de seguridad seguirán enfrentándose a una realidad marcada por nuevos homicidios y familias que exigen justicia.




































