Un joven estudiante de 19 años de edad fue asesinado a balazos la tarde del martes en las inmediaciones de la colonia 19 de Mayo, un sector habitacional conocido también como la “colonia de los Maestros”. El artero ataque provocó una intensa movilización policial y sembró el pánico entre los vecinos de la Octava Sección Cheguigo.
La víctima mortal fue identificada legalmente como Denilson C., quien cursaba sus estudios de nivel superior en el Instituto Tecnológico de Juchitán y rentaba una vivienda en el mismo sector donde fue privado de la existencia.
EMBOSCADA EN ZONA RESIDENCIAL
Los hechos se suscitaron en las cercanías del panteón de la Octava Sección, un área que los residentes describen como tranquila. De acuerdo con las primeras indagatorias, sujetos provistos con armas de fuego irrumpieron de forma sorpresiva en el lugar y abrieron fuego de manera directa contra el universitario.
Tras las detonaciones, el cuerpo del joven estudiante quedó inerte sobre el suelo. Testigos solicitaron el apoyo de los cuerpos de rescate, pero a su arribo los paramédicos determinaron que ya no contaba con signos vitales debido a los múltiples impactos que recibió.
TENSIÓN POR RESCATE DE LOS RESTOS
A los pocos minutos del atentado, familiares del occiso llegaron a la escena del crimen. En medio de la desesperación y el dolor por la pérdida, los parientes protagonizaron momentos de alta tensión con los elementos de seguridad pública, debido a que pretendían levantar y retirar el cadáver por sus propios medios.
Los efectivos policiacos se vieron en la necesidad de reforzar el acordonamiento y establecer un perímetro restrictivo para preservar las evidencias, explicando a los allegados la obligatoriedad de esperar el arribo de las autoridades ministeriales.
RASTREAN PISTAS DE LOS HOMICIDAS
Personal de la Vicefiscalía Regional del Istmo, integrado por peritos criminalistas y agentes de investigación, hizo acto de presencia para recolectar los indicios balísticos e iniciar la carpeta de investigación por el delito de homicidio calificado.
Hasta el momento, las corporaciones policiacas carecen de datos públicos sobre el móvil de la ejecución, así como de pistas certeras que conduzcan a la identidad o paradero de los sicarios, quienes lograron darse a la fuga aprovechando la confusión del momento.






































