Las obras para renovar el drenaje sanitario y pluvial en la avenida El Rosario, una de las principales conexiones entre el fraccionamiento El Rosario y Cinco Señores, comenzaron este lunes y traerán consigo cierres parciales durante aproximadamente cuatro meses.
El proyecto busca resolver una añeja problemática de inundaciones y, posteriormente, avanzar hacia la ampliación de la vialidad a cuatro carriles. Sin embargo, mientras duren los trabajos, miles de habitantes tendrán que modificar sus recorridos y enfrentar posibles complicaciones de tránsito en una zona que ya registra congestionamientos.
La intervención se realizará en el tramo comprendido entre el puente sobre el río Salado, en Cinco Señores, y la avenida Hornos, por lo que las autoridades han planteado el uso de vías alternas.
OBRAS ARRANCAN ENTRE PREOCUPACIÓN POR EL TRÁFICO
Desde las primeras horas de este lunes comenzaron a circular en redes sociales y grupos de WhatsApp mensajes de vecinos que advertían sobre el inicio de los trabajos y las dificultades que podrían generarse.
“Han compartido que como ruta alterna usen la calle que sale al puente/fraccionamiento. Que Dios nos agarre confesados”, se lee en uno de los mensajes difundidos entre usuarios.
La expresión refleja la preocupación de quienes utilizan diariamente esta conexión, particularmente porque el tramo forma parte de una de las rutas habituales para entrar y salir de El Rosario.
El cierre parcial no será menor: el programa de ejecución contempla cuatro meses de trabajos, periodo durante el cual se prevén modificaciones a la circulación.
UN COLECTOR AZOLVADO PROVOCA INUNDACIONES
El origen de una parte importante del problema se encuentra bajo la propia vialidad.
Durante la conferencia matutina, se explicó que el colector que actualmente opera en la zona se encuentra prácticamente saturado debido a la acumulación de tierra, sedimentos, basura y piedras.
La situación se agrava porque las descargas pluviales llegan al mismo sistema, provocando que pierda capacidad para conducir el agua.
“Con poquita agua que llueva, se inunda de inmediato”, se explicó durante la presentación de la obra.
El problema no sólo afecta la movilidad. También representa una deficiencia de infraestructura que durante años ha generado afectaciones para quienes viven o transitan por este sector.
MÁS DE UN KILÓMETRO DE DRENAJE Y 200 DESCARGAS
Los trabajos contemplan intervenir 1,122 metros lineales de la vialidad para instalar infraestructura sanitaria y pluvial.
De acuerdo con los detalles técnicos presentados, se construirán:
- 24 pozos de visita.
- 18 areneros para retener tierra, grava y sedimentos.
- 9 bocas de tormenta.
- Atención a 200 descargas domiciliarias.
- Un colector sanitario de 60 centímetros de diámetro.
- Un colector pluvial de 90 centímetros de diámetro.
- Excavaciones con una profundidad de entre tres y cuatro metros.
La obra pretende beneficiar a más de 10 mil habitantes y tiene un plazo estimado de cuatro meses.
La instalación de areneros será particularmente importante, debido a que las corrientes provenientes de las zonas altas arrastran una considerable cantidad de sedimentos que terminan obstruyendo la red.
DESPUÉS DEL DRENAJE, PROMETEN CUATRO CARRILES
La intervención hidráulica no sería el punto final del proyecto.
El siguiente paso será la ampliación de la carretera para convertirla en una vialidad de cuatro carriles, desde el puente hasta la zona de la Unidad Regional de Servicios Educativos (URSE).
El proyecto, según lo expuesto, ya se encuentra en su etapa final de preparación, aunque todavía existen conversaciones con ejidatarios de San Antonio de la Cal para concretar la intervención en el tramo requerido.
La obra pretende atacar otro de los grandes problemas de la zona: los largos tiempos de traslado.
Durante la conferencia se reconoció que actualmente recorrer ese tramo puede tomar entre una hora y una hora y media, particularmente en los momentos de mayor congestionamiento.
“La gente ya no lo aguanta”, se señaló al explicar la necesidad de mejorar la conexión vial.
EL RETO: QUE LA OBRA NO SE CONVIERTA EN OTRO PROBLEMA
La renovación del drenaje responde a una necesidad evidente: una red saturada y una zona vulnerable a inundaciones requieren atención.
Pero el proyecto también plantea un desafío inmediato para las autoridades y los usuarios: cómo mantener una circulación funcional durante cuatro meses de trabajos.
El riesgo es que una obra destinada a mejorar la movilidad termine agravando temporalmente los congestionamientos si las rutas alternas no cuentan con suficiente capacidad o si no existe una estrategia clara para ordenar el tránsito.
Por ello, además de la ejecución de los trabajos, será fundamental que las autoridades informen con precisión sobre los cierres, horarios, rutas alternas y cambios en la circulación, particularmente para quienes diariamente utilizan esta conexión.
La promesa es que, una vez terminada la infraestructura hidráulica, se pueda avanzar prácticamente de inmediato con la ampliación carretera.
“Terminando la obra de la red pluvial, inmediatamente ya vamos a entrar en la carretera”, se afirmó.
El proyecto representa, así, una intervención necesaria para una zona que arrastra problemas de inundaciones y movilidad, pero durante los próximos meses los habitantes deberán asumir el costo temporal de una obra que busca resolver problemas que llevan años afectando a la zona.












































