Tanto en México como en gran parte de la región se han vivido años convulsos en materia económica, con subas de precios generalizadas y cambios en el valor de las divisas. Esto ha llevado a que los pequeños y medianos ahorristas ingresen al sector financiero en busca de oportunidades de rentabilidad para guardar el valor de sus capitales.
El contexto, después de todo, también ha terminado ayudando a que esto ocurriera, con un fuerte crecimiento del sector Fintech, el cual se encarga de combinar lo mejor de las últimas tecnologías con las necesidades financieras propias del siglo XXI. Así, abrir y cerrar una posición en los mercados se encuentra al alcance de toda persona con un dispositivo con conexión a internet.
Sin embargo, la facilidad técnica no debe confundirse con una sencillez y simpleza generalizada. Ya sea que hablemos de invertir haciendo tranding en México u otras estrategias generales, resulta fundamental crear una disciplina y hábitos que reduzcan al máximo las decisiones basadas en impulsos y sentimientos como el FOMO. A continuación, algunas cuestiones a tener en cuenta.
La improvisación como enemiga
Los inversores principiantes muchas veces terminan confundiendo operar en el sector financiero con la improvisación y los pálpitos. Incluso después de realizar un análisis previo correcto, los movimientos en los mercados pueden terminar llevando a dejarse llevar por los impulsos. Por ello, crear una estrategia sólida y una disciplina para cumplirla es fundamental.
De esta manera, no solo hay crear hipótesis de suba o de baja de un mercado, sino también planes de contingencia cuando el escenario cambie de manera abrupta. Después de todo, ese escenario es mucho más frecuente de lo que se cree, más aún en un contexto tan volátil como el actual. Ya sean las acciones de las empresas más importantes o activos como materias primas, las variaciones se encuentran a la orden del día.
Hacia un mayor control de las emociones
De la mano con todo lo dicho hasta el momento, las emociones del inversor también pueden terminar siendo contraproducentes para la estrategia y derivar en malos resultados. El miedo o la ambición desmedida pueden terminar echando por la borda estrategias sólidas y análisis importantes. Por ejemplo, el deseo de recuperar rápido una pérdida termina profundizando aún más el mal resultado.
Por eso se suele coincidir en todos los ámbitos en la importancia de establecer reglas claras antes de ingresar a cualquier mercado, con el fin de reducir y aplacar el impacto que tengan las emociones. Definir de forma previa el tamaño máximo de una posición, el horizonte temporal de ganancias y el límite máximo de pérdida ayudará a actuar de manera racional. En otras palabras, la disciplina conduce más rápido al acierto.
Operar menos, aprender más
Los inversores novatos suelen confundir la cantidad de operaciones con el aprendizaje. Sin embargo, esto no siempre es así y termina siendo más confuso al final del día. Resultará mucho más conveniente una estrategia sencilla y menor, pero que se aplique de manera consistente. De esta manera, al principio será más fácil controlar las distintas variables y saber cuándo funciona mejor y cuándo es necesario hacer ajustes.
En todo momento, el aprendizaje financiero debe ser progresivo. Y es un error frecuente considerar que se deben dominar todos los instrumentos financieros ni bien se comienza. Comprender en profundidad los más cercanos y los que más interesan para operar será de gran ayuda para ganar ritmo, confianza y seguir fortaleciendo los aspectos teóricos.
El registro como recurso valioso
Por último, es recomendable registrar cada operación en un mismo lugar, para luego tener a mano toda esa valiosa información. ¿Qué mejor que ajustar los detalles de una estrategia con los parámetros más precisos a disposición?








































