Un hombre fue declarado responsable de ejercer violencia física y psicoemocional contra su expareja durante un episodio ocurrido en Asunción Nochixtlán, en la región de la Mixteca, en enero de 2021.
El ahora condenado, identificado con las iniciales M.A.C.C., mantenía una relación de concubinato con la víctima, con quien tuvo dos hijos. Los hechos que derivaron en el proceso penal ocurrieron cuando la mujer acudió a un domicilio para recoger a los menores.
De acuerdo con la investigación, el encuentro terminó en una agresión que incluyó insultos, sometimiento físico y violencia psicológica.
LOS GRITOS DE LOS NIÑOS DETUVIERON EL ATAQUE
La mujer acudió el 23 de enero de 2021 al domicilio ubicado en Asunción Nochixtlán para recoger a sus hijos, ambos menores de edad.
Según los elementos expuestos durante el proceso, M.A.C.C. comenzó a insultarla y posteriormente la sujetó por la fuerza para llevarla hasta una habitación.
La agresión continuó en ese lugar mediante actos de violencia física y psicológica. El ataque habría terminado únicamente cuando los dos hijos de la pareja comenzaron a llorar.
La víctima presentó diversas lesiones como consecuencia de la agresión.
El episodio no quedó únicamente como un conflicto dentro del ámbito familiar: derivó en una investigación penal que llegó hasta un Tribunal de Enjuiciamiento.
CINCO AÑOS DESPUÉS, LLEGA EL FALLO CONDENATORIO
Tras las investigaciones, el Tribunal de Enjuiciamiento emitió un fallo condenatorio contra M.A.C.C. por el delito de violencia familiar, en sus modalidades física y psicoemocional.
La resolución representa un avance en el proceso, pero todavía no establece la pena que deberá cumplir el responsable.
Está pendiente la audiencia de individualización de penas, etapa en la que se determinarán las sanciones correspondientes y posteriormente se dará lectura a la sentencia.
El caso también evidencia una de las dificultades de los procesos por violencia familiar: entre la agresión denunciada y el fallo condenatorio transcurrieron más de cinco años.
Durante ese periodo, la víctima tuvo que sostener un proceso judicial para que la agresión fuera llevada ante un tribunal y se determinara la responsabilidad penal del acusado.
LA VIOLENCIA FAMILIAR NO SE REDUCE A UN “PROBLEMA DE PAREJA”
El caso ocurrido en Nochixtlán muestra que las agresiones dentro de relaciones de pareja pueden escalar desde insultos y control hasta violencia física, incluso en presencia de los hijos.
Que los menores hayan intervenido mediante el llanto para detener la agresión constituye uno de los aspectos más delicados del caso, pues expone también el impacto que este tipo de violencia puede tener en niñas, niños y adolescentes que presencian directamente los ataques.
El fallo condenatorio establece una responsabilidad penal, pero la resolución definitiva dependerá de la siguiente audiencia y de la sentencia que se dicte.
Mientras tanto, el proceso deberá continuar garantizando los derechos de todas las partes y la protección de la víctima.






































