El Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) se convierte en un laboratorio de formas y movimiento. El artista visual Hermann Orduña (Ciudad de México, 1977) desembarca en la emblemática sala Francisco Gutiérrez con “Óptica lúdica”, una muestra que no sólo exhibe objetos de arte, sino que propone un diálogo dinámico entre el espectador y la materia.
La exposición está integrada por un cuerpo de trabajo diverso: 12 pinturas de mediano y gran formato, 14 piezas gráficas que demuestran su pericia técnica y una pieza central de instalación que utiliza discos de vinilo intervenidos como soporte artístico.
ENTRE LA ARQUITECTURA Y EL AZAR
Aunque Orduña rozó el mundo de la arquitectura en sus inicios académicos, fue el magnetismo de la plástica lo que definió su rumbo. Esta influencia estructural es visible en su obra, pero se manifiesta de forma rebelde. Según el equipo curatorial del MUPO, la propuesta de Orduña se aleja de la rigidez: sus piezas están concebidas para permitir arreglos dinámicos, negándose a ser composiciones estáticas y permitiendo que el espacio respire de formas distintas según su colocación.
Esta “despreocupación” estética es, en realidad, un ejercicio de libertad técnica que el autor ha pulido durante décadas de tránsito entre México y Europa.
UN PUENTE ENTRE HUAYÁPAM Y MALLORCA

La biografía de Orduña es la de un nómada cultural. Formado en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y perfeccionado bajo la tutela del maestro Juan Alcázar en Oaxaca, el artista ha logrado amalgamar la tradición gráfica oaxaqueña con la vanguardia europea.
Tras una fructífera etapa de diez años en Barcelona, donde fundó el estudio “La Rueda”, y su posterior traslado a Palma de Mallorca en 2012, Orduña no ha cortado el cordón umbilical con el sur de México. Actualmente, divide su tiempo entre el Mediterráneo y su taller en San Andrés Huayápam, un contraste geográfico que nutre la paleta de colores y las texturas de su obra.
TRAYECTORIA INTERNACIONAL
Con un historial que incluye más de 26 exposiciones en Barcelona y muestras en ciudades como Varsovia y Frankfurt, Orduña regresa a Oaxaca para presentar una síntesis de su madurez creativa. Su trabajo, que ha sido respaldado por instituciones como el Consulado de México en Alemania, llega ahora al corazón del Centro Histórico para ofrecer una experiencia visual que, como indica su título, busca recuperar el sentido del juego en el arte contemporáneo.
“Óptica lúdica” permanecerá abierta al público en el MUPO hasta el próximo 1 de junio.
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PIES DE FOTOS:
La instalación de discos de vinilo intervenidos propone una reflexión sobre el reciclaje.
También destaca la transformación del objeto cotidiano en pieza de arte.
Hermann Orduña presenta en la sala Francisco Gutiérrez una obra que conecta su formación en Oaxaca con su trayectoria en las galerías de Europa.










































