A un año de la muerte de Obed E. R., pobladores de Puente Madera bloquearon la Carretera Federal 185, en el tramo Tehuantepec–Juchitán, para exigir justicia por un caso que, denuncian, permanece en el abandono institucional. Esto, en el marco de la visita del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, y su equipo de funcionarios, a la región del istmo de Tehuantepec.
Familiares, amigos y habitantes de la comunidad señalaron que el joven fue atropellado en el mismo punto donde establecieron el bloqueo y, pese al tiempo transcurrido, no hay avances claros en la investigación ni responsables detenidos.
“Con el corazón lleno de dolor e indignación”, los manifestantes alzaron la voz para evitar que el caso quede en el olvido.
UNA FAMILIA MARCADA POR LA TRAGEDIA
El impacto del caso no solo se limita a la pérdida de una vida. Obed dejó en la orfandad a tres menores, quienes dependían de él como principal sustento económico.
El drama familiar se remonta al día del accidente, cuando su esposa, María, enfrentó no solo la gravedad de las lesiones, sino también las carencias del sistema de salud.
“Yo estoy pidiendo apoyo, que ayuden a mi esposo… necesitamos un doctor para que lo operen de su cabeza”, imploró en su momento, al denunciar que el hospital no contaba con especialistas suficientes.
La mujer, madre de tres niños pequeños, resumió su desesperación:
“Tengo tres hijos… y estoy desesperada porque el tiempo está pasando y mi esposo está sufriendo”.
FALLAS EN SALUD Y PROMESAS INCUMPLIDAS
El caso evidenció deficiencias graves en la atención médica. La familia denunció que, pese a la gravedad de la lesión —una fractura cráneo encefálica—, no se contaba con los recursos necesarios para atenderlo.
“Dijeron que iba a venir un helicóptero… pero nadie vino”, relató María, en referencia a apoyos que nunca se concretaron.
Este abandono institucional marcó el inicio de una cadena de omisiones que hoy sigue sin resolverse.
IMPUNIDAD QUE INDIGNA
El conductor responsable huyó tras el atropellamiento. Aunque el vehículo fue localizado, la identidad del responsable no ha sido esclarecida, lo que ha generado indignación tanto en la comunidad como en redes sociales.
“¿Dónde está el causante de todo esto?”, cuestionó un usuario, reflejando el sentir colectivo.
Otro reclamo resume la exigencia social:
“¿Por qué la autoridad no lo busca y lo detiene?”.
BLOQUEO COMO ÚLTIMO RECURSO
Ante la falta de respuestas, la comunidad recurrió nuevamente al bloqueo carretero como medida de presión. La protesta ha generado afectaciones en la circulación, pero los inconformes advierten que no se retirarán hasta obtener avances concretos.
El cierre de esta vía estratégica del Istmo pone en evidencia una constante: la justicia, cuando no llega por la vía institucional, se exige en las calles.
ENTRE EL DUELO Y LA EXIGENCIA
El caso de Obed no solo refleja un accidente vial, sino una cadena de fallas estructurales: un sistema de salud rebasado, una investigación inconclusa y una familia que quedó desprotegida.
A un año de los hechos, la pregunta sigue vigente: ¿por qué no hay responsables?
Mientras tanto, tres menores crecen sin su padre, y una comunidad mantiene viva la exigencia de justicia frente a un caso que, lejos de cerrarse, sigue siendo símbolo de impunidad.









































