El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) logró consolidar su presencia en Michoacán durante el gobierno de Silvano Aureoles Conejo, en un periodo marcado por el recrudecimiento de la violencia y la fragmentación de fuerzas locales.
Diversos reportes coinciden en que el debilitamiento de actores comunitarios y la disputa entre grupos criminales generaron condiciones favorables para la expansión de esta organización en la región de Tierra Caliente.
EL FIN DE LAS AUTODEFENSAS Y SUS CONSECUENCIAS
A partir de 2016, con el desmantelamiento de las autodefensas —grupos surgidos para enfrentar a Los Caballeros Templarios— se abrió un vacío de poder en varios municipios.
Lejos de estabilizar la región, la desaparición de estas estructuras provocó la fragmentación de grupos locales. Muchos de sus integrantes se integraron a organizaciones criminales o formaron nuevas células, lo que intensificó la violencia.
En ese contexto, el CJNG avanzó en zonas estratégicas como Buenavista, Tepalcatepec, Apatzingán y Aguililla, disputando rutas de trasiego de drogas y el control de actividades como la extorsión agrícola.
ALIANZAS VOLÁTILES Y NUEVOS ACTORES
Durante este periodo, grupos como Los Viagras, encabezados por Nicolás Sierra Santana, establecieron alianzas temporales con distintas organizaciones, incluido el CJNG, para enfrentar enemigos comunes o expandir su influencia.
Estas coaliciones, sin embargo, fueron inestables y derivaron en nuevos enfrentamientos, incrementando la inseguridad en la región.
NEGACIÓN OFICIAL FRENTE A LA VIOLENCIA
A lo largo de su administración, Aureoles negó de forma reiterada la presencia del CJNG en Michoacán, atribuyendo los hechos violentos a disputas entre grupos locales. No obstante, ataques armados y despliegues visibles del cártel evidenciaron su operación en el estado.
“La negación institucional contrastó con la realidad en territorio”, señalan analistas, al referirse a la falta de reconocimiento oficial del problema.
SEÑALAMIENTOS Y ACUSACIONES
El exlíder de autodefensas Gregorio López Gerónimo acusó al gobierno estatal de tolerar el fortalecimiento de organizaciones criminales y de mantener vínculos con actores delictivos.
Entre los nombres señalados aparece César Sepúlveda Arellano, identificado como líder de un grupo aliado tanto del CJNG como de Los Viagras.
Tras el fin del sexenio en 2021, surgieron investigaciones por presuntos actos de corrupción y colusión. De acuerdo con versiones difundidas recientemente, Aureoles habría abandonado el país con apoyo logístico del CJNG.
UNA REGIÓN MARCADA POR LA DISPUTA
Para 2024, la presencia de grupos armados en Tierra Caliente continuaba siendo visible, con imágenes que mostraban a integrantes del CJNG y Los Viagras operando con equipo táctico y difundiendo mensajes de control territorial.
Estos hechos reflejan una realidad compleja, donde la violencia persiste en medio de acusaciones de omisión y complicidad institucional.










































