La violencia volvió a sacudir los cimientos de esta ciudad zapoteca la mañana del martes 31 de marzo. Lo que comenzó como una desesperada búsqueda familiar terminó en tragedia con el hallazgo del cuerpo sin vida de Manuel P. Z., un menor de tan solo 17 años, en las inmediaciones de la colonia Guíexhuba, también conocida como “Colonia Fantasma”, en Juchitán.
EL MACABRO HALLAZGO
Minutos después del amanecer, vecinos que transitaban por la zona reportaron un bulto sospechoso. Testigos señalaron que algunos perros se acercaron a los restos antes de la llegada de las autoridades, intensificando la crudeza de la escena.
Al arribar las corporaciones de seguridad, confirmaron una escena horrible: los restos de un varón se encontraban al interior de una bolsa de plástico negra. La víctima estaba maniatada y presentaba signos de haber sido calcinada, factores que en un principio complicaron su identificación técnica por parte de los peritos.
TESTIGOS Y DOLOROSA IDENTIFICACIÓN
A pesar de la rigidez del cordón de seguridad, el rumor del hallazgo corrió rápidamente por la colonia Mártires, de donde era originario el joven. Sus padres, movidos por el presentimiento, arribaron al lugar de los hechos. En medio de una escena de profundo dolor y consternación, los familiares lograron identificar el cuerpo gracias a restos de una prenda de vestir que no fue consumida por el fuego.
Cabe destacar que, ante la desinformación circulante en redes sociales, tanto la Fiscalía como los deudos desmintieron categóricamente que el menor hubiera sido decapitado, precisando que las lesiones principales fueron por quemaduras y ataduras.
INTERVENCIÓN DE LAS AUTORIDADES Y TENSIÓN
Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) y peritos de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) procesaron la escena para recabar indicios. El ambiente se tornó tenso cuando, en un arranque de impotencia, los familiares intentaron impedir el retiro del cuerpo, exigiendo justicia inmediata y cuestionando la inseguridad que impera en la zona.
Tras un diálogo con el personal ministerial, se procedió al levantamiento de los restos para trasladarlos al anfiteatro local, donde se le practicaría la necropsia de ley para determinar la causa exacta de la muerte.
PRIMERAS INVESTIGACIONES
Manuel P. Z. contaba con una ficha de búsqueda activa emitida por la FGEO apenas 24 horas antes de su localización. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no han reportado personas detenidas ni han establecido un móvil claro del crimen. La carpeta de investigación se ha abierto por el delito de homicidio calificado contra quien o quienes resulten responsables de este atroz acto que hoy enluta a una familia juchiteca.
Este hecho se suma a la creciente ola de violencia que afecta a Juchitán y la región del Istmo de Tehuantepec, donde en las últimas semanas se han registrado múltiples asesinatos con extrema violencia, incluyendo víctimas menores de edad.






































