El Observatorio Ciudadano Comunitario del Agua y Medio Ambiente de los Valles Centrales de Oaxaca (OCCAMA) negó tener intenciones de protagonismo o de generar conflictos y confusión con el proyecto gubernamental de la presa Mujer Solteca, antes Margarita Maza y Paso Ancho.
El único móvil de las críticas al proyecto del gobernador Salomón Jara Cruz y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) se basa en el “legítimo derecho a participar en la decisión de un proyecto con enormes implicaciones sociales, ambientales y económicas”, explicó el observatorio, que agrupa a 28 organizaciones de la sociedad civil y de la academia. Entre estas, el Foro Oaxaqueño del Agua y el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Oaxaca, del Instituto Politécnico Nacional.
PROTEGER EL PATRIMONIO
“No queremos impedir obras, sino, en todo caso, ver que se hagan las pertinentes y que se hagan bien. Nos anima proteger nuestro patrimonio biosocial y biocultural, contribuir a contar con mejores iniciativas públicas y que estas tengan transparencia financiera e informativa. Nada más, nada menos”, expresó el observatorio en un pronunciamiento este 27 de marzo, al recordar que la obra sigue sin contar con la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).
Aun sin la autorización de la MIA, la Conagua lanzó recientemente una segunda licitación pública nacional para la presa y se espera que la construcción comience el 5 de mayo.
Por su parte, el gobierno estatal ha asegurado que la obra estará solamente en Sola de Vega, por lo que negó conflictos con San Vicente Coatlán. Sin embargo, la licitación refiere que sí abarcará ambos comunidades, mismas que mantienen un alejo conflicto agrario.
Las 28 organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas respondieron públicamente luego de que el 24 de marzo el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, y el gobernador Salomón Jara Cruz las señalaron por presuntamente querer generar conflictos con la obra de la presa Margarita Maza.
El OCCAMA también rechazó el pretender representar a comunidad alguna, después de que la agencia Rancho Viejo dijo desconocerlo y de que Romero López también lo considera así.
Su intervención en la obra, dijo, se basa únicamente en los estatutos del acuerdo de Escazú sobre la participación ciudadana en obras de impacto ambiental, por lo que también espera el diálogo con el gobierno estatal tras las declaraciones públicas del Ejecutivo del Estado, de que «con mucho gusto los escuchamos».
“Bajo este argumento, aceptamos de inmediato la invitación y esperamos que se determinen para ello fecha y lugar para dialogar sobre las observaciones al proyecto, en una reunión de carácter pública y abierta”, dijo.
CONSULTA PÚBLICA
El OCCAMA también defendió la necesidad de la consulta pública, misma que solicitó a la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), pues “es un procedimiento obligado por el marco normativo en materia ambiental para cualquier obra, previo a su ejecución”. También reconoció que entregó de manera detallada y documentada, “por los canales apropiados, múltiples observaciones al estudio de la Manifestación de Impacto Ambiental Regional (MIA-R)”.
Respecto a su inasistencia a la reunión pública informática y que “Romero confunde con consulta extraordinaria”, el observatorio respondió que fue porque no existían condiciones de equidad y seguridad, especialmente tras el asesinato de la Defensoría oaxaqueña Nazareth Cortés. Sin embargo, sí envío sus observaciones a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, aunque no se compartieron en tal reunión en Sola de Vega.
El observatorio reiteró su preocupación por “la inconsistencia técnica del proyecto, la falta de previsión de impactos ambientales y la falta de transparencia parecen repetirse. Persisten los mismos errores que hace 14 años llevaron al proyecto de Paso Ancho a un estrepitoso fracaso y se insiste en acudir a megaproyectos que suelen acentuar la inequidad en el acceso al agua”, expuso, al recordar que “el problema de escasez de agua en los Valles Centrales no es de tanto de disponibilidad como de distribución inequitativa, ineficacia del servicio y enorme desperdicio”.
Por ello, desde el OCCAMA han presentado “propuestas orientadas a fortalecer el abasto de agua en la región, basadas en experiencias concretas que requieren más voluntad política que inversión, bajo un enfoque de costo beneficio y en la lógica de fortalecer más la participación social-comunitaria, más que
promover el interés de empresas o particulares con asignaciones millonarias para ejecución de obra”.







































