Eólicas: negocio para las consentidas del presidente
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Eólicas: negocio para las consentidas del presidente

Aunque las empresas celebran que el progreso ha llegado, se les olvida decir que sólo es para unos cuantos, porque la pobreza y la violencia en la entidad son los indicadores que más han crecido

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TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

Así como las empresas eólicas se han extendido a lo largo y ancho del territorio istmeño, el mantenimiento de esas gigantes y blancas turbinas que algunas llevan 10 o 20 años ya instaladas, se ha vuelto también un negocio para unos cuantos, especialmente para los desarrolladores de proyecto, como es el caso de la empresa Gamesa, que se dedica a arrendar tierras, después monta sus aerogeneradores y finalmente vende los proyectos.

Más de 25 contratos donde la Comisión Federal de Electricidad a través de la Gerencia Regional de Producción Sureste, Superintendencia Eólica asignó obras a GES Gamesa para mantenimiento de torres eólicas de sus parques eólicos instalados en el Istmo de Tehuantepec por adjudicación directa por 51 millones de pesos.

A Gamesa, ahora en compañía con Siemes, se le atribuye el negocio de montaje y construcción de parques eólicos, tal es el caso del que actualmente es propietario “Grupo México” que adquirió en el 2014 llamado “Parque eólico El Retiro” ubicado en el poblado de La Ventosa, Oaxaca.

Las obras de adjudicación directa se dieron entre 2011 y 2014. Tanto en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) como en los años que gobernó Enrique Peña Nieto (2012-2018).

Felipe Calderón dio el contrato más grande a Ges- Gamesa por 11 millones 916 mil 774.68 pesos con fecha 24 de julio del 2011 y fue por “Adjudicación directa federal”, la compra la llevó acabo la CFE a través del Departamento Regional de Abastecimientos en Veracruz #018TOQ031 por concepto de: Refacciones de Aerogenerador Gamesa.

Mientras que Enrique Peña Nieto, el contrato más grande con Ges- Gamesa fue por 10 millones 403 mil 174.17 de pesos por la compra de “Refacciones de la marca Gamesa” y fue celebrado el 6 de septiembre del 2012 mediante una “Adjudicación Directa Federal Internacional.

Además de Gamesa, Ingeteam, empresa también originaria de España y que se dedica al mantenimiento de torres eólicas, fue otra de las “consentidas” de la CFE, y obtuvo adjudicaciones directas en el último tramo del gobierno de Felipe Calderón y se extendió con la llegada de Enrique Peña Nieto.

El contrato por arreglo y compostura de eólicas en parques de la CFE ubicados en La Venta, Oaxaca que tuvo a su cargo Ingeteam fue de 19 millones 178 mil pesos, pero en el 2013 fue acreedora de dos contratos donde el gobierno mexicano pagó en dólares por la cantidad de 341 mil 126.5 dólares norteamericanos, equivalentes a 6 millones 505 mil pesos y 239 mil 999 dólares que significan 4 millones 576 mil pesos.

El total de recurso que invirtió el Estado mexicano en la rehabilitación de las torres de sus parques eólicos fue de 82 millones de pesos.

El abogado experto en derecho administrativo, José Luis Galicia reveló, después de revisar cada uno de los contratos que Gamesa realizó con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que no se justifican los motivos que llevaron a la dependencia del gobierno mexicano a realizar un procedimiento de adjudicación directa, es decir no fundaron y motivaron su actuar, además que los contratos carecen de firmas de cada una de las partes.

Otra irregularidad sumada a la de los contratos es la importación de torres eólicas fabricadas en China, cuando empresas mexicanas pudieron haberlo hecho incluso a menor costo. Esto es investigado ya, de acuerdo a la resolución DOF: 16/04/2019 por el gobierno mexicano. La demanda se inició por dos empresas mexicanas contra la empresa Gamesa.

En diciembre de 2018 las empresas Arcosa Industries de México, S. de R.L. de C.V. y SpecoWindPower, S.A. de C.V. fueron las que solicitaron la investigación.

Las investigaciones de la Secretaría de Economía concluyeron que sí hubo un proceso de discriminación a las empresas mexicanas, que causaron “daño material a la rama de producción nacional del producto similar”.

Rodrigo Peñaloza, activista y defensor de los derechos de la tierra y el territorio reflexiona que las empresas que se han instalado en el Istmo se han aprovechado de la “buena voluntad” de la gente, lo cual ha generado que los contratos firmados se hayan hecho sin consulta alguna y lejos de un pago justo.

“Revisando los contratos vemos clausuras muy leoninas y oscuras, nosotros hemos llevado el acompañamiento de varios pueblos, entonces la riqueza se ha acumulado para unos cuantos, y son los empresarios que lucran con el aire”. Al cierre de esta investigación, se buscó entrevistas con representantes de las empresas transnacionales, pero no se obtuvo respuesta alguna.

 

EL RUIDO ARRUINA LA VIDA DE TODOS

Catarina es dueña de una tienda en La Ventosa constantemente se queja del ruido de los 700 aerogeneradores que ahora rodean a la población, a ella no le preguntaron y tampoco al resto de los habitantes sí los querían, la promesa fue el progreso que a 25 años asegura que llegó pero no para todos.

La mujer de 60 años no tiene tierras para arrendar, vive de lo que obtiene de las ventas de su miscelánea y con eso mantiene a su familia, sin embargo el ruido de las turbinas sí le afecta como a todos.

En Unión Hidalgo, otra localidad oaxaqueña, cerca de un campo de futbol, una torre se asoma a escasos 400 metros, ese gigante armatoste se observa desde el centro de la comunidad y por las noches, el ruido se propaga aún más en las colonias y barrios. Jesús Aquino Toledo es oriundo de esta comunidad y de profesión ingeniero civil, es experto en análisis de ruido, por lo que realizó un estudio con equipos profesionales en el año 2012 con la finalidad de medir el ruido y alertar de los daños que pudiera generar a la salud.

A él lo motivó leer la vida de familias españolas que viven cerca de un parque eólico y quiso hacer un comparativo de las familias mexicanas que también viven a escasos metros de estos gigantes ventiladores.

“Saber que existía un parque eólico y observar en una revista de España que muchos animales como vacas y becerros murieron por estrés decidí realizar un Estudio de ruido con equipo profesionales, y encontré muchas irregularidades”.

“Ningún parque eólico respeta, realicé varias mediciones en diversos pueblos y todas están a escasos 500 metros, las empresas al contrario prefieren decir que mentimos, a mí me han desprestigiado, me tachan de mentiroso, pero la realidad no se oculta, por donde te pares en cada comunidad se ve muy cerca un gigante ventilador sembrado en nuestras tierras.”

Como si fuera la espuma, una mancha blanca continua expandiéndose a 25 años de la llegada de la energía eólica en este territorio oaxaqueño, que permite observar cómo la vida en sus comunidades ha quedado atrapada por los 2 mil 447 gigantes ventiladores que sobresalen desde cualquier punto por donde se observe, y aunque las empresas y el gobierno de Oaxacacelebran que el progreso ha llegado porque ahora la economía fluye más, se les ha olvidado decir que “sólo es para unos cuantos”, porque la pobreza y la violencia en la entidad son los indicadores que han crecido más.

El especialista hizo la medición debajo de varios aerogeneradores del parque eólico “Piedra Larga 1”, ubicado en la localidad de Unión Hidalgo, a una distancia de hasta 500 metros, obtuvo cinco lecturas que se registró en el equipo y también otro más en el poblado de La Venta y La Ventosa, que coincidieron que no se respeta la distancia con zonas habitadas, que comparada con los parques eólicos ubicados en Europa es de 8 kilómetros.

 

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