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En Oaxaca, piden desplazados mixes retorno con paz y justicia

Lío agrario entre San Juan Juquila, Mixe y San Pedro Ocotepec, terminó perjudicando a los habitantes de la agencia, Guadalupe Victoria

En Oaxaca, piden desplazados mixes retorno con paz y justicia | El Imparcial de Oaxaca

Desde hace más de siete meses, la vida cambió diametralmente para más de 350 desplazados de la agencia Guadalupe Victoria, San Juan Juquila ubicada en la Sierra Mixe del estado, al quedar en medio de un lio agrario entre dos comunidades.

Rostros curtidos por finos e inclementes rayos solares, dejando huellas perfectamente delineadas en frente pómulo, boca y cuello; figuras cansadas y agobiadas de mujeres y hombres sin alcanzar a comprender el por qué la vida les paga mal, si trabajar es lo único que han hecho desde que tiene uso de razón.

“Paz y retorno con justicia” a la agencia municipal Guadalupe Victoria, claman los indígenas mixes.

Con nostalgia recuerdan que de la humilde comunidad salieron al amanecer un día siete de enero de 2017, luego de un ataque armado ocurrido un día antes.

Descalzos, entre la oscuridad, cargando lo poco que pudieron guardar y cargar, dejaban todo en la tierra que los vio nacer.
Animales de corral, toros, vacas, un hogar amueblado, lo poco que habían logrado reunir a lo largo de varias décadas de trabajo honesto y responsable, quedó abandonado.

Hoy siguen llorando lo que perdieron, todavía más, al comprobar que están solos en esta lucha, en donde la injusticia se impone.
José Pérez se dobla, su voz se quiebra, cierra sus ojos y aprieta el puño, mientras clama por ¡justicia!.

Es un daño irreparable que todavía sigue sin digerir el campesino y papá de José Antonio Pérez, de 14 años, quien fue asesinado cuando fungía como topil en su pueblo, Guadalupe Victoria.

“Mi hijo no descansará en paz hasta que el asesino pague a la justicia, un jovencito que a nadie hacía daño, que a su corta edad era responsable y cumplía con el uso y costumbre, al servicio de los habitantes de su comunidad, hasta que fue cazado por un criminal”, añade.

A raíz del asesinato de José Antonio, la mamá y tres de sus hermanos, no quisieron correr la misma suerte y huyeron al norte del país, en donde ahora están más seguros, sin embargo, llorando la muerte del jovencito, José Antonio.

Actualmente los desplazados viven en casas en calidad de préstamo, mientras tanto, las señoras ganan dinero lavando ropa ajena; jóvenes y padres laboran en parcelas que no son de ellos.

Otros más arriesgados, abandonaron a la familia, pues salieron a buscar trabajo, dinero bien ganado, al distrito de Tlacolula, a Oaxaca, al Istmo de Tehuantepec o a la Ciudad de México.

Pero el dolor se vuelve más grande cuando se enteran que saquearon los hogares que se vieron forzados abandonar en Guadalupe Victoria.
Sus vecinos de San Pedro Ocotepec, cargaron con todo, puertas, ventanas, protectores, muebles y lo de valor encontrado. Únicamente dejaron paredes y techo, puro cascarón.

A unos meses, lamentan la irresponsabilidad tanto en la Secretaría General de Gobierno (Segego) como de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO).

Indican que la Segego lejos de desactivar un conflicto peligroso, echó más gasolina al fuego, dado que cometió un grave error, reconoció y otorgó nombramiento a nuevo agente de Guadalupe Victoria, sin tomar en cuenta que la población ya había decidido con antelación en la persona del actual agente, Teófilo Medrano Pablo, quien acompañado de los integrantes de su cabildo, son parte de la comunidad desplazada.

En el salón de usos múltiples de la cabecera municipal, el pasado día 15, la comunidad de afectados reprobó el actuar de la DDHPO, tras dejarlos plantados y no cumplir el cometido humanitario.

“¡Queremos volver a casa”, “¡Queremos volver a casa, gobernador!”, lanzan en coro.

 

 

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