Muestra Filemón Santiago "El camino recorrido"
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Arte y Cultura

Muestra Filemón Santiago “El camino recorrido”

39 piezas permiten conocer la evolución pictórica del artista oaxaqueño,

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Como una muestra de lo realizado en 44 años de trayectoria artística, Filemón Santiago (San José Sosola, Oaxaca, 1958) comparte El camino recorrido. La serie es expuesta desde el pasado 22 de diciembre y hasta marzo de 2018 en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (Mupo).
En ella, pueden apreciarse 44 años de desarrollo en su carrera, que se cuentan a partir de las exposiciones colectivas realizadas en 1973 en Oaxaca y en la Ciudad de México, y en las que se daba a conocer el arte de la considerada entonces nueva generación.

La exposición es un homenaje de parte del Mupo a uno de los primeros alumnos del Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo. Se presenta también luego de 18 años de su última exposición individual en la ciudad de Oaxaca, ocurrida en 1999 (Filemón Santiago, La razón del sentimiento, Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, MACO) y de 16 de la última muestra colectiva en que participara en su estado natal, en 2001 (Propios y extraños, MACO).

El camino recorrido muestra, a decir del artista, la evolución en esas cuatro décadas de trabajo:

“Cuando estaba en Oaxaca, de 1972 a 1978 tenía un estilo que se fue transformando ligeramente; del 78 al 92 fue donde verdaderamente fragua de manera espontánea muchas de las piezas que muestran que ahí comienza el primer paso para entender el lenguaje de la pintura”.

Asimismo, sus hallazgos en esta expresión, como el entender “que la pintura requería de texturas, de aprovechar los espacios”.
Para el catálogo de la exposición, el ensayista y crítico de arte Jorge Pech escribió algunos textos, en los que examina la obra muy temprana del artista, aquélla que prácticamente no se había mostrado, pero que está en el acervo del Museo de los Pintores Oaxaqueños.

“Se mostraron algunas cosas hace como 10 años en una exposición sobre la primera generación del Taller Tamayo, pero ahora se está exhibiendo una muestra muy amplia del acervo. Es un trabajo de 1972 hasta 1978, inclusive, que es el año que se va de viaje, se va a pasar una temporada a Chicago. Es importante conocer esa obra para apreciar la colección completa del maestro”, explica.

En el recorrido que puede hacerse en la sala Rodolfo Morales del museo, el espectador se aproximará a estas obras que refiere Pech, también a la hecha en Chicago que —a decir del ensayista— es uno de los puntos más interesantes en la carrera de Filemón. El camino recorrido incluye además la obra reciente, representada por piezas en gran formato.

Como uno de los alumnos fundadores del Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo, a Filemón Santiago se le relaciona con toda esa generación en la que figuran Maximino Javier y Arnulfo Mendoza, entre una decena más de artistas que comenzaron su andar en tal espacio.
Es por ello que en las obras tempranas de esa generación se puede apreciar cómo todos pintaban prácticamente de la misma manera en ese tiempo, señala Jorge Pech.

“Si uno ve las obras (de Filemón) de principios de los 70, se parecen mucho a las de Maximino Javier, se parecen mucho a las de Arnulfo Mendoza y a las de varios pintores más de esa generación y de ese grupo específicamente”.

Pero la importancia de estos autores individualmente —explica— es que sobrepasaron a su grupo y siguen produciendo de una manera cada vez más perfeccionada, y no han abandonado su propósito artístico.

“Muchos de los que participaron en el Taller Tamayo se dedicaron únicamente a vender y eso hizo resentirse su trabajo, pero ellos (los que siguen) mantienen una calidad que va más allá del puro producto comercial”.

LA HONESTIDAD QUE RECLAMA EL ARTE

Para el autor de las 39 obras, varias de las cuales están en préstamos por parte de coleccionistas privados, los cambios en su trabajo vienen de la misma experiencia. En esto momentos de su vida, refiere que podría detectar los cambios porque observa su trabajo como lo haría un espectador. “Y encuentro que sí ha habido evolución, de manera técnica (…), para mí eso es importante, que el arte no se quede estancado”.

Balancear su propuesta en un contexto en el que la venta de su obra también va ligada es algo que piensa que no es intencional, sino que las cosas se van dando. Que si ha tenido éxito, Filemón desconoce si se le puede llamar así.

“Lo que te puedo decir es que es un sacrificio que no necesariamente tiene que ver con la economía, (sino) sacrificios espirituales, sacrificios de todo tipo y finalmente caemos y nos damos cuenta de que todo esto da como resultado una satisfacción y también es bastante aceptable. Para mí, creo que no hay forma de cómo se medien las cosas, simplemente estás viviendo y las cosas van dándose y tienes que resolver los problemas cotidianos”.
La honestidad de tu trabajo —añade— va de acuerdo a como tú lo concibes, por lo cual no hay una receta.

“Soy honesto porque lo soy desde el interior, desde el espíritu. No puedes ser deshonesto con tu trabajo porque el arte mismo te lo reclama”.

Al responder sobre su paso y percepción sobre el Taller Tamayo, comenta que él como muchos otros son sólo personas que transitan en ese lugar y que vendrán otros más para seguir su formación en él. “Nosotros (los fundadores) hicimos una parte y yo no soy solo, hay muchos amigos que participaron, cada quien agarró un rumbo porque tuvo que hacerlo”.

En la actualidad, Filemón dice hallarse en una parte importante de su camino, en la que quiere que la gente se sienta contenta de ver su trabajo y reconocer el oficio.

“Hay veces que uno piensa que el arte es rápido, pues no, también tiene mucho oficio, mucho quehacer; se hace un alto para que la gente pueda detenerse y reconocer esa parte. Si en algo le sirve, maravilloso; uno no puede decir que es a fuerza o de esa manera, yo no soy la palabra única”.

 

 

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