Un concurso en línea, promovido por el streamer ruso Mellstroy, prometía 60 mil dólares al video “más impresionante”. Lo que comenzó como una simple dinámica publicitaria terminó en un acto de crueldad: una pareja en Bielorrusia tatuó el brazo de su bebé de un año con la inscripción Mellstroy.Game, nombre de la plataforma de apuestas del influencer.
Las imágenes del menor, difundidas en TikTok, muestran el proceso del tatuaje mientras los padres explican que su motivación era ganar el premio para saldar deudas y poder comprar una casa. “No sabíamos cómo sorprenderte, Mellstroy, así que decidimos hacerle un tatuaje a nuestro hijo”, declaró la madre entre risas nerviosas.
UN ACTO VIRAL, UNA INFANCIA EN RIESGO
El video, rápidamente viralizado, ha generado una ola de indignación y repudio en redes sociales y medios internacionales. Mientras el streamer no ha emitido ninguna declaración, la opinión pública cuestiona la falta de límites éticos en la búsqueda de fama y dinero en internet.
Expertos en derechos infantiles y psicología coinciden en que el hecho representa una vulneración grave al bienestar del menor, sometido a dolor físico y exposición mediática sin su consentimiento. El tatuaje, además, puede dejar secuelas tanto físicas como emocionales en el futuro del niño.
POSIBLES CONSECUENCIAS LEGALES
La directora de la Liga de Internet Seguro de Rusia, Ekaterina Mizulina, anunció que impulsará acciones legales contra la pareja, acusándolos de poner en riesgo la integridad de su hijo. Las autoridades bielorrusas ya habrían sido notificadas del caso.
El episodio revela una preocupante tendencia: la monetización de la violencia y el morbo como contenido viral. Mientras los seguidores celebran o condenan el acto, el niño tatuado se convierte, sin elección, en símbolo del lado más oscuro de la economía digital del entretenimiento.







































