Los oaxaqueños y en general los mexicanos somos muy descuidados respecto a datos personales altamente sensibles. ¿Cuántas veces hemos entrado a los cajeros automáticos instalados dentro de una sucursal bancaria o en la vía pública y, sin más, hemos encontrado recibos de retiros o saldos de personas que nos antecedieron en el uso de ese aparato?
Pocos, muy pocos han sido destruidos. Si levantamos alguno de los que han sido pisoteados muchas veces, podemos observar que hay datos muy sensibles, basten cuatro: el nombre, la terminación del número de cuenta o tarjeta, el monto de lo retirado e, incluso, el saldo final de lo que tenemos en nuestra cuenta.
¿Verdad que esto es muy peligroso? Sin duda, estos datos que cuya protección son claves para nuestra seguridad son muy sensibles y su reserva debería ser nuestra prioridad. En malas manos, este es oro molido para quienes quieran realizar una suplantación de identidad, intentar defraudarnos o extorsionarnos.
Saben muy bien cuánto retiramos y cuánto tenemos en nuestra cuenta; muy riesgoso ¿verdad?
Ahora, se ha “popularizado” la recomendación de evitar imprimir los recibos, se ha insistido en que estos contienen información sensible, como el nombre del titular de la tarjeta, el monto retirado, los detalles de la transacción y, en algunos casos, el saldo restante de la cuenta. Si este recibo se pierde o cae en manos equivocadas, los datos podrían ser utilizados por delincuentes para realizar fraudes o incluso robar dinero de la cuenta, según advirtió la empresa de ciberseguridad Kaspersky.
Se recomienda destruirlos adecuadamente si se decide no guardarlos. De esta manera, se reduce el riesgo de que la información caiga en manos de personas malintencionadas que puedan aprovecharla para cometer fraudes a tu nombre.
LAS OPCIONES
En respuesta a estos riesgos, los bancos han implementado soluciones más seguras, como el envío de comprobantes de transacción y estados de cuenta a través de SMS o correo electrónico.
Sin embargo, en algunas ocasiones los recibos bancarios puede ser útil. Estos documentos pueden ser necesarios para realizar reclamaciones, llevar un control financiero personal, detectar errores en los movimientos de la cuenta o verificar pagos y gastos.









































