El Consejo Estatal para la Prevención y Control del Sida (Coesida) cerró el 2017 con 6 mil 555 casos de Sida en todo el Estado, 111 fueron del año pasado; pero existe un número negro que oscila en los 4 mil, de aquellas personas que no saben si son portadoras del virus.
El titular del Coesida-Capasits, César Alfonso Carrasco Ayala, recordó que después de 1986 cuando se detectó el primer caso de Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH), a 31 años la cifra se aproxima a los 7 mil casos.
A esto se suman 2 mil 651 personas seropositivas de las cuales 240 fueron diagnosticadas el año pasado, sin embargo, las cifras oscuras señalan que unas 4 mil personas viven con el virus y no lo saben, pues se rehúsan a practicarse la prueba.
Ser seropositivo significa que se han encontrado anticuerpos específicos de VIH y por tanto se establece un tratamiento para retardar el desarrollo del SIDA que suele ser mortal al asociarse con otras enfermedades crónico-degenerativas.
“Hay miedo a la enfermedad, esto por la campaña negra en torno a pacientes con SIDA, prejuicios al estigma que conlleva esta infección”, expresó.
Esta instancia recomendó que todas las personas entre los 13 y 64 años de edad se hagan la prueba del VIH por lo menos una vez, y por regla general, las personas expuestas a alto riesgo deben hacerse una prueba anual.
Los hombres homosexuales y bisexuales activos tendrán que revisarse entre 3 a 6 meses.
Pese a ser la Mixteca la principal región expulsora de migrantes, no destaca en los números, en primer lugar se ubica a la región de los Valles Centrales.
“En las zonas rurales indígenas, el riesgo se incrementa, pues la información de la realización no fluye como debiera y son los prejuicio en torno al tema un gran problema que deriva en incluso muertes, pues las personas estarían recibiendo la atención médica hasta que su proceso de salud está muy deteriorado”, explicó.
Los Valles Centrales y el Istmo, son las regiones que concentran el mayor número de casos.











































