¿Tienes cajones llenos de objetos que no usas, ropa que no te pones desde hace años o cajas que no has abierto desde tu última mudanza? No estás solo. Acumular cosas es un hábito común, pero detrás de él hay razones profundas que van más allá de la simple desorganización.
De acuerdo con especialistas en psicología, guardar objetos en exceso está relacionado con emociones como el miedo, la nostalgia y la necesidad de control. “Muchas personas conservan cosas porque creen que en algún momento podrían necesitarlas, o porque les recuerdan a alguien o a una etapa importante de su vida”, explica la psicóloga María del Carmen Ruiz, terapeuta especializada en apego emocional.
A esto se suma el entorno en el que crecemos. En hogares donde se valora no desperdiciar nada, es común aprender a guardar “por si acaso”. Y en tiempos de incertidumbre económica, esa necesidad puede intensificarse.
Pero no todo es emocional: también influye el contexto social y cultural. La publicidad y la cultura del consumo refuerzan la idea de que más es mejor. “Vivimos bombardeados por mensajes que nos invitan a comprar, a acumular experiencias, productos y hasta recuerdos en forma de objetos”, señala Ruiz.
Aunque guardar ciertas cosas no representa un problema, el exceso sí puede afectar la calidad de vida. Cuando el desorden impide limpiar, descansar o vivir con comodidad, puede tratarse de acumulación compulsiva, un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud.
En Oaxaca, este fenómeno no es ajeno. Casas llenas de cajas, talleres con herramientas arrumbadas y roperos atiborrados son escenas comunes en zonas urbanas y rurales. “Nos cuesta dejar ir, porque muchas veces esas cosas representan nuestra historia, nuestra identidad”, concluye la especialista.
La Secretaría de Salud estima que en México existen alrededor de 2.5 millones de personas con acumulación compulsiva, considerada un subtipo del Trastorno Obsesivo–Compulsivo (TOC)
Según el DSM‑5‑R, entre el 2 % y 5 % de los adultos podrían presentar este trastorno
En Morelia (Michoacán): se han documentado entre 6 y 8 casos anuales, con recolección de decenas de toneladas de basura en viviendas afectadas.
En Mérida (Yucatán): en un solo caso se retiraron 20 toneladas de objetos acumulados.
Los expertos recomiendan revisar periódicamente lo que guardamos y preguntarnos: ¿Esto me sirve? ¿Lo uso? ¿Me hace feliz? Tal vez la respuesta sea el primer paso para vivir más ligeros, no solo de cosas, sino también de cargas emocionales.











































