La Federación Internacional de Diabetes (FID) estima que la prevalencia de esta enfermedad en adultos de entre 20 y 79 años alcanza el 16.4%. Lo que equivale a 13 millones 587 mil 400 casos en una población adulta de 85 millones 855 mil 300 personas.
Las proyecciones señalan que para 2050 podrían registrarse 19.9 millones de casos. Esto refuerza la necesidad de estrategias de salud pública y bienestar laboral más inclusivas.
Un dato alarmante es que siete de cada diez personas con diabetes están en edad laboral, convirtiendo al entorno de trabajo en un espacio clave para la prevención, manejo y control de la enfermedad.
DESAFÍOS DE LAS PERSONAS CON DIABETES EN EL TRABAJO
Marisol Olarra, líder de entrenamiento y educación en Embecta, explica que el entorno laboral debe permitir que los colaboradores gestionen su salud con seguridad y dignidad. Lo que beneficia tanto al trabajador como a la organización.
Entre los principales retos identificados se encuentran:
- Falta de pausas flexibles para medir la glucosa o administrar insulina.
- Escasez de opciones de alimentación saludable.
- Ausencia de espacios privados y adecuados para el cuidado de la salud.
- Estrés laboral constante, que eleva la glucosa y dificulta el control metabólico.
José Alberto Alejandre Lara, presidente del Workplace Wellness Council, advierte que el estrés crónico puede alterar hábitos saludables y generar descompensaciones, afectando directamente la productividad y el bienestar del trabajador.
RECOMENDACIONES PARA ENTORNOS LABORALES INCLUSIVOS
Con base en la evidencia científica y lineamientos internacionales, expertos sugieren implementar medidas que apoyen a los colaboradores con diabetes:
- Pausas regulares para medición de glucosa, alimentación o aplicación de medicamentos.
- Espacios limpios y privados para la administración de insulina.
- Acceso a alimentos saludables y programas de bienestar físico y mental.
- Servicios médicos, apoyo psicosocial y educación especializada.
- Políticas de licencia para tratamiento o recuperación.
- Campañas de sensibilización para eliminar estigmas y promover empatía.
Marisol Olarra concluye:
“La diabetes en el entorno laboral nos exige actuar con sentido práctico y sensibilidad. Las soluciones deben permitir a las personas gestionar su salud con dignidad, seguridad y eficiencia”.
IMPACTO SOCIAL Y ECONÓMICO
Expertos coinciden en que crear entornos laborales saludables e inclusivos no solo mejora la calidad de vida de los trabajadores, sino que también incrementa la productividad y reduce el ausentismo, beneficiando a todos los sectores de la sociedad.
Con información de Infobae









































