La muerte los sorprendió juntos, justo en medio de la avenida. A paso lento, como acostumbraban, Ricarda R. V. C., de 78 años, y su esposo, Gudelio M. O., de 80, intentaban cruzar la carretera frente a Plaza Bella, cuando un camión recolector de basura del municipio de Oaxaca de Juárez, los atropelló sin darles oportunidad de salvarse.
El golpe fue mortal para ella. Quedó tendida en el asfalto, cubierta más tarde por una sábana blanca, mientras su compañero de vida era trasladado de urgencia con heridas que aún lo mantienen aferrado a la existencia. Fue la muerte, y no el tiempo, quien se atrevió a separarlos.
El reloj marcaba las 10:20 de la mañana del miércoles cuando el accidente detuvo la rutina de cientos de automovilistas y peatones. El camión, color blanco y placas RY7329B, conducido por Pedro M. L., de 57 años, quedó estacionado unos metros adelante, rodeado de sirenas, policías municipales y la mirada impotente de quienes atestiguaron la tragedia.
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) acudió para realizar las primeras diligencias, levantar indicios y detener al conductor, quien quedó a disposición del Ministerio Público. Peritos y agentes ministeriales buscan esclarecer la mecánica del hecho, mientras la familia de Ricarda enfrenta la pérdida irreparable.
Lo que debía ser un cruce cotidiano terminó en un desenlace cruel: una vida apagada y otra pendiendo de un hilo. La escena dejó al descubierto la fragilidad humana ante el peso de la maquinaria y la imprudencia al volante.
El cuerpo fue levantado y llevado al Servicio Médico Forense doctor Luis Mendoza Canseco, de San Bartolo Coyotepec para su necropsia de ley, lugar en donde fue reclamado legalmente por sus familiares.
CAMIÓN DE BASURA, ¿NEGLIGENCIA O FALLA MECÁNICA?
La participación de un camión recolector de basura en el atropello vuelve a poner en la mira las condiciones mecánicas y operativas de este tipo de vehículos. Así como la formación y supervisión de sus conductores.
En Oaxaca, los incidentes viales provocados por camiones de servicio urbano no son aislados. Las malas prácticas, el exceso de velocidad y el escaso mantenimiento siguen cobrando víctimas, muchas veces sin que se deslinden responsabilidades claras ni se apliquen sanciones ejemplares.
VÍCTIMAS DE LA DESATENCIÓN Y LA FALTA DE PREVENCIÓN
Más allá de la mecánica del accidente, el hecho refleja la vulnerabilidad de los peatones de la tercera edad. Quienes diariamente deben transitar por calles sin condiciones mínimas de seguridad vial.
Ni semáforos peatonales, ni pasos claramente marcados, ni campañas de educación vial visibles. La realidad para personas adultas mayores como Gudelio y Ricarda es la exposición constante al riesgo, incluso en zonas urbanas de alto tránsito como la que rodea Plaza Bella.
EXIGEN INVESTIGACIÓN CLARA Y JUSTICIA PARA LAS VÍCTIMAS
Vecinos, familiares y ciudadanos que se encontraban en la zona hicieron un llamado a la Fiscalía de Oaxaca para que se realice una investigación imparcial y exhaustiva que determine las responsabilidades tanto del conductor como de las autoridades que permiten la circulación de vehículos de alto tonelaje sin supervisión.
“Esto no fue un accidente, fue una consecuencia de años de omisiones”, comentó una comerciante de la zona.
UNA MUERTE QUE NO DEBE QUEDAR EN EL OLVIDO
La muerte de Ricarda R.V.C. no puede ser simplemente una estadística más. Es el reflejo de una ciudad donde los derechos del peatón son secundarios, y donde las políticas públicas siguen sin enfocarse en la seguridad de quienes caminan, especialmente personas en situación de vulnerabilidad.
Finalmente, corresponde a las autoridades no solo castigar, sino prevenir. Porque la próxima víctima podría ser cualquiera.
Con información de Jorge Pérez y Jesús Santiago






































