Momentos de alta tensión e incertidumbre se viven en esta comunidad del distrito de Tlacolula luego de que pobladores y policías comunitarios, conocidos como “topiles”, desarmaran, golpearan y metieran a la cárcel municipal a un elemento de la Policía Estatal de Oaxaca. El incidente derivó de un presunto enfrentamiento armado luego de una aparente confusión durante la madrugada del sábado 19 de septiembre.
CONFUSIÓN Y DETONACIONES EN EL ACCESO
De acuerdo con las investigaciones de campo y reportes comunitarios, los hechos se desencadenaron cuando elementos de la Policía Estatal, a bordo de la patrulla marcada con el número 2371, arribaron a uno de los accesos de la población tras recibir un reporte anónimo sobre la presencia de supuestos hombres encapuchados y armados en la zona.
Sin embargo, al llegar al punto, se encontraron con los topiles locales, quienes realizaban sus habituales guardias y labores de vigilancia comunitaria bajo el régimen de Usos y Costumbres. Al intentar identificarse como la autoridad del pueblo, la situación se salió de control.
Según las versiones de los comuneros, los agentes estatales presuntamente detonaron sus armas de fuego para amedrentarlos, lo que desató un intercambio de agresiones y la alerta generalizada con el repique de las campanas del templo local.
SOMETIDO Y AMENAZADO CON LINCHAMIENTO
Durante la trifulca, los vigilantes comunitarios lograron superar en número a los oficiales. En el sitio desarmaron y sometieron al policía segundo Antonio Monterrubio, encargado del grupo, mientras que al menos dos de sus compañeros de corporación lograron abordar la patrulla y retirarse del lugar para ponerse a salvo.
Monterrubio fue severamente golpeado en el rostro y cuerpo, amarrado y posteriormente trasladado bajo custodia hacia los separos del Palacio Municipal. A través de videos difundidos en redes sociales por los propios habitantes, se constató que el uniformado se encuentra herido en la cárcel comunitaria, donde inicialmente surgieron amenazas de linchamiento por parte de la población enardecida. La comunidad asegura que sus topiles no portaban armas de fuego al momento del altercado.
FRACASAN MESAS DE DIÁLOGO
La gravedad de la situación provocó una movilización de los cuerpos de seguridad pública estatales y federales. El comisionado de la Policía Estatal, Francisco Santiago García, junto con personal de la Coordinación de Paz de la Secretaría de Gobierno (SEGO), ingresó a la comunidad para entablar una mesa de negociación con las autoridades locales.
A pesar de que el despliegue policial de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal permanece en los alrededores para evitar una nueva confrontación, las primeras negociaciones fracasaron debido a las exigencias del pueblo. Los pobladores exigen una disculpa pública oficial por parte del Gobierno del Estado, la aclaración de los disparos contra sus topiles y compromisos de respeto a su autonomía indígena antes de proceder a la liberación del agente. Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca mantiene abierta una carpeta de investigación para esclarecer el origen de los hechos.



































