La violencia volvió a sacudir el centro de Juchitán este fin de semana. Un automóvil, presuntamente habilitado como taxi, fue incendiado de forma intencional por sujetos no identificados que se desplazaban en una motocicleta. El hecho ocurrió en la calle José F. Gómez, entre Ignacio Zaragoza y Roque Robles, a escasos metros del Parque Heliodoro Charis Castro.
La intensidad del fuego fue tal que el vehículo quedó completamente calcinado, sin que se reportaran personas heridas. Sin embargo, la acción generó alarma entre los vecinos del lugar, quienes dieron aviso a las autoridades tras escuchar explosiones y notar el avance rápido del fuego.
Posible conexión con extorsión violenta en la zona
Aunque aún no hay una versión oficial del móvil del ataque, los hechos no parecen aislados. De acuerdo con testimonios vecinales, hace unos días, a escasos metros del sitio, se registró un intento de incendio en una verdulería. Según los afectados, personas armadas los habrían amenazado tras negarse a pagar una presunta extorsión.
Este patrón de intimidación ha generado sospechas de que el incendio del taxi esté relacionado con intentos de cobro de piso, una modalidad delictiva que se ha reportado de forma creciente en la región.
“Primero fue la verdulería, ahora un taxi… ya no sabemos qué va a pasar mañana”, expresó un vecino que prefirió no revelar su identidad por temor a represalias.
Pánico y silencio entre comerciantes
La cercanía del ataque con una de las zonas más transitadas de la ciudad, a solo una cuadra del parque principal, ha encendido las alarmas entre comerciantes y ciudadanos, quienes denuncian el incremento de la violencia sin que se vean respuestas claras por parte de las autoridades.
Varios negocios en el área han optado por cerrar más temprano o reforzar sus medidas de seguridad, mientras que algunos propietarios evitan hablar con la prensa por temor a represalias.
Autoridades responden, pero no hay detenidos
Elementos de seguridad llegaron minutos después del ataque para contener el fuego y asegurar la zona, sin que hasta el momento se hayan dado a conocer avances en la identificación de los responsables. También se informó que se espera el arribo de personal ministerial para realizar las diligencias correspondientes e iniciar la investigación formal.
Pese a la gravedad del hecho, no se ha informado oficialmente si el ataque está siendo investigado como posible extorsión, ni si existen denuncias formales de cobro de piso en la zona. Esta falta de claridad alimenta el clima de incertidumbre y temor entre la población local.
En resumen, los recientes hechos en Juchitán reflejan un patrón de violencia que parece avanzar sin contención. Aunque no hubo víctimas mortales en este ataque, el mensaje parece claro: el fuego fue utilizado como advertencia. Mientras no haya una respuesta institucional fuerte y visible, los ciudadanos continúan atrapados entre el miedo y el silencio.






































