El cuerpo sin vida de una mujer fue localizado entre la maleza y con visibles huellas de violencia en la periferia de esta ciudad istmeña. El hallazgo activó de inmediato los protocolos de género de las autoridades ministeriales ante un nuevo hecho que conmociona a la sociedad civil.
EL HALLAZGO
El tétrico descubrimiento ocurrió la tarde del jueves 28 de mayo de 2026, a un costado de la carretera local que comunica a las poblaciones de Juchitán de Zaragoza con Unión Hidalgo. Automovilistas y campesinos que se desplazaban por la zona reportaron a los números de emergencia la presencia de una silueta humana inmóvil, semioculta por la densa vegetación de la zona.
El cadáver se encontraba tirado boca abajo entre los matorrales, a la altura de la desviación que conduce al conocido paraje Santa Cruz. Tras una inspección ocular preliminar efectuada por los primeros respondientes, se confirmó que la víctima tenía varias horas de haber fallecido. A escasos metros del cuerpo, los peritos localizaron una mochila de uso personal, objeto que fue embalado minuciosamente por las autoridades con la esperanza de encontrar identificaciones o pistas que ayuden a esclarecer el crimen.
VECINOS INFORMAN
Pobladores de los parajes cercanos señalaron de forma anónima que el tramo carretero Juchitán–Unión Hidalgo se ha convertido en una zona de alta peligrosidad debido a la nula iluminación artificial y a la escasez de patrullajes continuos durante las noches. Ejidatarios de la periferia exigieron de forma enérgica a los tres niveles de gobierno el desbroce de la maleza en las orillas de los caminos de terracería, argumentando que la delincuencia organizada utiliza estos parajes solitarios como zonas de tiro para abandonar restos humanos.
INTERVENCIÓN DE AUTORIDADES
Minutos después del reporte ciudadano, un fuerte contingente de la Policía Municipal de Juchitán arribó al sitio para confirmar la veracidad del hecho. Tras constatar el deceso, los uniformados procedieron al acordonamiento riguroso de la escena del crimen empleando cinta plástica amarilla para preservar los indicios. Más tarde, personal adscrito a la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos Contra la Mujer por Razón de Género hizo acto de presencia para coordinar el levantamiento del cuerpo y ordenar su traslado al anfiteatro local.
LA VÍCTIMA
Hasta el cierre de esta edición, la identidad de la mujer permanece bajo un estricto misterio, por lo que los restos fueron ingresados al Servicio Médico Forense (Semefo) en calidad de desconocida (NN). Médicos legistas realizarán la necropsia de ley correspondiente para dictaminar la causa exacta de la muerte y verificar si la víctima presentaba heridas provocadas por proyectiles de arma de fuego o arma blanca.
CONTEXTO DE VIOLENCIA
Este nuevo hallazgo se enmarca en una severa crisis de seguridad y violencia de género que azota a la región del Istmo de Tehuantepec, una de las zonas con mayor índice de homicidios dolosos contra mujeres en el estado de Oaxaca. Diversos colectivos feministas de la región han manifestado su profunda preocupación por la impunidad imperante, exigiendo que las investigaciones ministeriales no se archiven y se detenga de inmediato a los generadores de violencia que operan impunemente en el municipio juchiteco.





































