Un intento de secuestro virtual en Oaxaca de Juárez evidenció la creciente sofisticación de los delitos de extorsión telefónica. Luego de que un adulto y una menor de edad fueran manipulados y aislados por presuntos delincuentes que operaban a distancia.
De acuerdo con la investigación de las autoridades ministeriales, el hecho comenzó con una llamada intimidatoria en la que los agresores aseguraban vigilar a las víctimas, argumentando un supuesto vínculo con contenido ilícito en redes sociales. Para reforzar la amenaza, enviaron imágenes de personas armadas. Con ello, generando un entorno de terror psicológico que facilitó el control de la situación.
CONTROL PSICOLÓGICO Y ROBO DE IDENTIDAD DIGITAL
Mediante engaños, los extorsionadores lograron que las víctimas compartieran códigos de verificación. Lo que les permitió tomar control de una cuenta de mensajería instantánea y obtener una fotografía personal. Esta imagen fue utilizada posteriormente como “prueba de vida” para presionar a la familia.
Bajo amenazas constantes, las víctimas fueron inducidas a trasladarse a una plaza comercial. Donde permanecieron incomunicadas y bajo un estado de shock emocional, sin contacto con sus familiares.
LA DENUNCIA, CLAVE PARA EVITAR EL PAGO
Mientras mantenían el control sobre las víctimas, los delincuentes contactaron a la madre de la menor y le exigieron 300 mil pesos a cambio de su supuesta liberación. Sin embargo, la denuncia inmediata permitió activar un operativo de búsqueda.
Por otra parte, la intervención de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, en coordinación con instancias de seguridad y monitoreo, derivó en la localización de ambas personas frente a un gimnasio en Ciudad Universitaria, sanas y salvas, sin que se realizara ningún pago.
UN DELITO INVISIBLE PERO EFECTIVO
Las autoridades confirmaron que nunca existió privación física de la libertad. El caso corresponde a un secuestro virtual. Una modalidad que se basa en la manipulación emocional y el aislamiento para simular un delito real y obtener dinero mediante el miedo y la urgencia.
Este tipo de crimen, advierten especialistas, depende en gran medida de la desinformación y la reacción inmediata de las víctimas. Lo que lo convierte en un riesgo latente en entornos digitales.
LLAMADO A LA PREVENCIÓN CIUDADANA
Ante estos hechos, la autoridad estatal reiteró la importancia de mantener la calma frente a llamadas sospechosas, no compartir información personal ni códigos de verificación, y denunciar de inmediato cualquier intento de extorsión.
Finalmente, el caso resalta la necesidad de fortalecer la cultura de prevención ante delitos que, aunque no dejan huella física, pueden generar graves consecuencias emocionales y económicas.







































